El mayor incendio forestal en la historia de Arizona dejó un paisaje carbonizado de bosque ennegrecido, restos de vehículos y cabañas quemadas al destruir más de 30 viviendas. También afectó gravemente un ecosistema que alberga numerosas especies en peligro de extinción.

Tres manadas de lobos grises mexicanos en peligro de extinción se salvaron pero las llamas probablemente mataron al menos a algunos búhos moteados mexicanos mientras el fuego arrasó más de 200.000 hectáreas (medio millón de acres) de bosque prístino en la frontera de Nuevo México.

El incendio que cubrió 2.154 kilómetros cuadrados (832 millas cuadradas) destruyó 32 casas y cuatro cabañas de alquiler. Los esqueletos calcinados de casas vacacionales son un recordatorio físico de las vidas afectadas y los recuerdos pasados. Para muchos habitantes del desierto de Arizona, las montañas proporcionaron un escape del calor por generaciones.

El fuego se encontraba controlado en un 61% el jueves pero sigue creciendo lentamente en los flancos sur y sureste.

Otros dos grandes incendios se registran en el estado. El fuego en Monument, cerca de Sierra Vista, Arizona, ha destruido 57 casas. Las autoridades levantaron una orden de evacuación para un estimado de 200 a 300 viviendas el jueves, pero cerca de 300 permanecen evacuadas. Y otro incendio al sureste de las montañas Chiricahua ha destruido nueve casas en un área de fama mundial para la observación de aves.

Los tres manadas de lobos en Apache-Sitgreaves tenían crías y se encontraban dentro o cerca de sus guaridas cuando el fuego que estalló el 29 de mayo llegó a ellos, dijo Jim Paxon, un portavoz del Departamento de Caza y Pesca de Arizona. Los bomberos en el lugar han visto a dos de las manadas caminar por la zona con sus crías. Los registros provenientes de los collares con radio en los tres adultos de la tercera manada muestran que están vivos pero se desconoce el estado de sus crías porque están en una zona demasiado caliente como para que ingresen los equipos de tierra.

"Están ahí, se mueven y son capaces de persistir y cuidar de sus crías", dijo Paxon. "Nos sentimos muy confiados de que nuestros lobos están ahí fuera y que todos tienen cachorros. Eso es bueno".

El Servicio de Pesca y Vida Silvestre indicó el jueves que no logró confirmar si los cachorros sobrevivieron.

Los lobos fueron reintroducidos en Arizona y Nuevo México a partir de 1998. Los gerentes tenían la esperanza de contar con más de 100 en estado salvaje para 2006 pero el recuento era de 42 a principios de 2010.

El caso de los búhos moteados es totalmente distinto.

Los incendios forestales en bosques cubiertos de vegetación se han convertido en la mayor causa de pérdidas inusuales de aves y 73 áreas de anidación protegidas ardieron en el incendio, dijo Beth Humphrey, bióloga de Apache-Sitgreaves. Hay 145 áreas de anidación protegidas en los 2,1 millones de acres del bosque.

Los nidos o huevos atrapados en el fuego con seguridad se perdieron, aunque probablemente la mortalidad entre los adultos fue limitada, dijo Humphrey.

"Desconocemos la gravedad del impacto en esos nidos de búho", dijo Buckley. "Los incendios no queman por igual, así que tenemos muchas esperanzas de que algunos hayan sobrevivido".