PUERTO PRINCIPE — En una noche reciente en Carrefour, una ciudad densamente poblada en las afueras de la capital haitiana, una banda de ladrones rodeó la casa de Roseline Sylvain y cortó una hoja de plástico que forma el único muro de la estructura.

Los cacos se llevaron una lámpara, que aunque no parezca mucho es demasiado para Sylvain y su familia. Por supuesto está indignada con los ladrones, pero más frustrada de no tener paredes sólidas siete meses después de mudarse a lo que los grupos de ayuda calificaron como refugio temporal para víctimas del terremoto.

La estructura es una de cientos de marcos de madera con techos de acero o madera laminada que los grupos extranjeros de asistencia erigieron como refugio temporal para los desplazados por el sismo de enero del 2010, una transición entre los campamentos de carpas y las nuevas casas que les construirían alguna vez.

Pero con la paralización del esfuerzo de reconstrucción, decenas de miles de sobrevivientes del terremoto en la capital Puerto Príncipe y los suburbios se están resignando a quedarse en los precarios refugios, aunque la mayoría de las estructuras apenas sirven para soportar la dura temporada de huracanes del Caribe.

"Es como volver a la carpa", dijo Sylvain, de 28 años, sobre su refugio, una estructura de una sola habitación sobre una placa de concreto que ella, su marido y dos hijos rentan a un propietario local por 63 dólares cada semestre. "La lluvia baja por las montañas y entra en la casa".

Su vecina Marie Micheline Ridore, de 35, apiló tierra en la base de su estructura para desviar el agua que cae por la colina. También tapó en la pared un orificio del tamaño de una pelota de tenis con un rollo de plástico.

Lo que necesitan los haitianos son viviendas habitables. El hecho de que todavía no las tengan se debe a varios factores, entre ellos la inhabilidad del gobierno para adquirir tierras para construir viviendas.

El presidente Michel Martelly, que asumió el 14 de mayo, dijo que su gobierno se propone construir 400 viviendas en sus primeros cien días en el cargo, un objetivo que es improbable dado que todavía ni siquiera ha obtenido la aprobación legislativa para sus candidatos a integrar el gabinete. Los legisladores rechazaron el martes su candidato a primer ministro, y el proceso de escoger uno nuevo podría demorar semanas y dilatar más la reconstrucción.

Por lo menos 40 constructores han despachado una docena de modelos de casas a Haití en la esperanza de que las organizaciones de ayuda, el gobierno haitiano o el sector privado las compren al por mayor.

Martelly y el ex presidente estadounidense Bill Clinton, codirector de un panel de reconstrucción y enviado especial de las Naciones Unidas a Haití, visitó recientemente algunas de las viviendas.

"Esperamos a la persona adecuada que compre muchas", dijo Tim Cornell, director gerente de Pole Houses, de Oregón, mientras Clinton y su comitiva pasaban frente a su modelo. "Es solamente esperanza. No hay garantías".

Mientras tanto, las familias se las arreglan como pueden. Algunas recuerdan que así y todo están mejor que las 680.000 personas que siguen en los campamentos de carpas que proliferaron en la ciudad después del terremoto.