El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas mostró hoy su "profunda preocupación" ante el deterioro de la situación humanitaria y de seguridad en Yemen y pidió a "todas las partes" que ejerzan la "máxima contención" y entablen un diálogo "sin exclusiones" cuanto antes.

"Los miembros del Consejo de Seguridad exhortan a todas las partes que ejerzan la máxima contención de la violencia y que entablen un diálogo político sin exclusiones", señaló el presidente de turno del máximo órgano internacional de seguridad, el embajador gabonés Nelson Messone.

Messone leyó ante la prensa un comunicado en el que no se habla de transición ni de traspaso de poder y que fue acordado por los miembros del Consejo de Seguridad tras recibir un informe a puerta cerrada sobre la situación en el país.

Los miembros del Consejo agradecieron en el mismo texto "los esfuerzos" del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) por mediar en el conflicto y "ayudar a las partes a encontrar un acuerdo sobre el camino a seguir", así como el "gran compromiso" mostrado por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Además, aplaudieron el envío a Yemen de una delegación de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, que a partir del próximo lunes evaluará la situación de los derechos humanos allí tras la represión con la que se acallaron las revueltas populares que pedían el abandono del poder al dictador Ali Abdulá Saleh.

Entre el 27 de junio y el 6 de julio, tres expertos de la ONU examinarán la situación en Yemen, donde se reunirán con las autoridades y con activistas y manifestantes para después elaborar un informe que publicará en septiembre el Consejo de Derechos Humanos (CDH).

La situación en el país árabe sigue preocupando a la comunidad internacional después de que hoy murieran al menos cuatro personas, entre ellas dos soldados, y otras doce resultaron heridas en un choque entre manifestantes y fuerzas de seguridad en la ciudad sureña de Aden.

Según informaron a Efe fuentes médicas en el país árabe, los choques estallaron durante el funeral de un manifestante, identificado como Ahmed al Daruish, que falleció en junio de 2010 mientras permanecía detenido por los cuerpos de seguridad.

Las autoridades mantenían retenido el cadáver desde entonces para llevar a cabo investigaciones después de que la familia de Al Daruish acusara a la policía de torturarlo hasta morir.

Alrededor de 5.000 partidarios de la oposición al régimen yemení participaron en las exequias de Al Daruish tras el rezo del mediodía en Aden.

Una de las víctimas pereció durante los disparos de la policía al reprimir esta protesta, y el resto, dos soldados y un civil, al ser atacado con una granada un tanque del Ejército que estaba estacionado en una esquina céntrica de la ciudad.

Mientras tanto, en la ciudad de Saná, decenas de miles de partidarios de la oposición marcharon para exigir la formación de un consejo provisional que administre el país.

Yemen es escenario de protestas desde finales del pasado enero, que inicialmente pedían reformas políticas y que ahora exigen la salida del poder del presidente yemení, Ali Abdalá Saleh.

El mandatario se encuentra en Arabia Saudí, adonde viajó el pasado día 4 para recibir tratamiento médico tras resultar herido en un ataque.

Saleh ha rechazado ya en tres ocasiones firmar una iniciativa del CCG que proponía que traspase el poder al vicepresidente Abderabu Mansur Hadi en el plazo de treinta días tras la firma del plan, y la celebración de elecciones dos meses después.