El canciller de Argentina, Héctor Timerman, acompañado por sus pares de Chile, Alfredo Moreno, y Uruguay, Luis Almagro, encabezó hoy en Buenos Aires un acto por el 50 aniversario de la entrada en vigor del Tratado Antártico, el principal ámbito de decisión internacional sobre la Antártida.

"Podemos constatar con orgullo que la Antártida en el siglo XXI es un factor de unión y no de discordia", señaló Timerman durante la ceremonia celebrada en el Palacio San Martín de la capital argentina, en la que participó también el exministro francés Michel Rocard, en el marco de la XXXIV Reunión Consultiva del Tratado, que acoge Buenos Aires desde el lunes.

Los representantes de los 48 países Estados parte del Tratado adoptaron una declaración conjunta en la que destacan el aporte del convenio en la "consolidación de un modelo de cooperación internacional y de convivencia pacífica" en el denominado continente blanco, que "ha contribuido a la prevención de conflictos en la región".

En este sentido, se comprometieron a mantener esta "sólida y eficaz" cooperación, a través de una "mejora continua de la investigación e intercambio científicos" y de una mayor "cooperación logística y científica entre los programas antárticos nacionales, minimizando el impacto ambiental".

Asimismo, acordaron fortalecer "la protección del medioambiente antártico y de sus ecosistemas dependientes y asociados, particularmente en relación con el cambio climático global y las actividades humanas en la región, incluyendo el turismo".

Durante el acto se presentó un sello postal conmemorativo, realizado por el Correo Argentino, en el que se resalta el papel de la Antártida como tierra de paz dedicada a la ciencia, según recoge la Cancillería argentina en un comunicado.

En la XXXIV Reunión Consultiva del Tratado, que se prolongará hasta el próximo 1 de julio, participan delegaciones de los 28 estados consultivos y los 20 adheridos al convenio junto a expertos de diversos organismos internacionales.

Argentina es junto a Australia, Bélgica, Chile, Estados Unidos, Rusia, Francia, Japón, Noruega, Nueva Zelanda, Reino Unido y Sudáfrica, miembro constitutivo del Tratado, que se firmó en diciembre de 1959, aunque no entró en vigor hasta junio de 1961.

Desde entonces, otros dieciséis países que también realizan actividades en la Antártida han suscrito el convenio y son miembros consultivos del Tratado, mientras que otra veintena, sin operaciones en el continente blanco, participan en las reuniones como observadores, pero no en la toma de decisiones.

Los países firmantes se han comprometido a garantizar que la Antártida se utilizará siempre con fines pacíficos y no se convertirá en objeto de disputa internacional, así como a evitar las explosiones nucleares y los despliegues militares en esta zona.

Buenos Aires es desde 2004 la sede permanente de la secretaría del Tratado.