Mientras Osama bin Laden atestiguó las críticas hacia su organización terrorista, lamentó — de acuerdo con sus últimas cartas — que al-Qaida sufriera un problema de mercadotecnia.

Su grupo estaba matando a demasiados musulmanes y eso era malo para el negocio. Occidente estaba ganando la batalla de las relaciones públicas. Todos sus viejos camaradas habían muerto y él apenas conocía a sus reemplazos.

Ante estos desafíos, bin Laden, que odiaba a Estados Unidos y menospreciaba al capitalismo, contempló utilizar una de las estrategias de negocios más estadounidense. Igual que Blackwater, ValuJet y Philip Morris, tal vez lo que al-Qaida necesitaba era empezar de cero bajo un nuevo nombre.

El problema con el nombre al-Qaida, escribió bin Laden en una carta recuperada de la casa donde vivía en Pakistán, era que carecía de un elemento religioso, algo para convencer al mundo musulmán de que estaban en guerra santa con Estados Unidos.

Tal vez algo como Taifat al-Tawhed Wal-Yihad, que significa Grupo de Monoteísmo y de Yihad, podría funcionar, escribió Osama. O tal vez Jama'at I'Adat al-Khilafat al-Rashida, que significa Restauración del Grupo del Califato.

Para bin Laden, el problema era que el nombre completo del grupo, al-Qaida al-Yihad, que significa La Base de la Guerra Santa, se redujo simplemente a al-Qaida. Al eliminar la palabra "yihad", escribió bin Laden, Occidente pudo "aparentar simplemente que no estaba en guerra santa contra el Islam".

La carta fue descrita por funcionarios de seguridad nacional estadounidenses bajo anonimato porque el material es muy delicado.