Mientras Estados Unidos prepara su gradual retiro de Afganistán, aumenta cada vez más la atención que recibe Pakistán, donde funcionarios del gobierno del presidente Barack Obama consideraron que tanto la red al-Qaida como sus aliados aún siguen tramando atentados contra Occidente.

Los funcionarios argumentan que la amenaza ha sido neutralizada de manera efectiva en Afganistán, una buena justificación para el anuncio que hizo el presidente Obama el miércoles en el sentido de que Estados Unidos retirará 33.000 soldados del país para el año próximo. Estados Unidos invadió Afganistán en 2001 debido a que la red al-Qaida utilizó al país como su base para lanzar los atentados del 11 de septiembre.

Afganistán podría tener una nueva relevancia para Estados Unidos como base para lanzar ataques unilaterales en contra de extremistas dentro de la vecina Pakistán, un país inestable y con armamento nuclear que muchos analistas consideran que es de una importancia estratégica aún mayor que la de Afganistán.

Ese futuro parece más posible en momentos en que las relaciones entre Pakistán y Estados Unidos se deterioraron luego de un operativo de las fuerzas especiales de Estados Unidos que mató al líder de la red terrorista al-Qaida, Osama bin Laden, cerca de la capital de Pakistán el mes pasado.

El operativo humilló a Pakistán, que redujo la cooperación de combate al terrorismo con Estados Unidos, una medida popular en un país donde el sentimiento antiestadounidense predomina.