El general retirado de la policía de Bolivia René Sanabria, un ex jefe de la inteligencia encargado de combatir el narcotráfico en la nación sudamericana, se declaró culpable el jueves de la acusación de asociación ilícita para importar cocaína.

En la misma audiencia en un tribunal federal de la ciudad de Miami, su socio Marcelo Foronda también se declaró culpable de la misma acusación, cerca de tres meses después de haber sido arrestados.

La declaración de culpabilidad fue anunciada como parte de un acuerdo con la fiscalía que retiraría una segunda acusación sobre la importación de cocaína.

"Culpable", dijo Sanabria, de 58 años, cuando la jueza federal Ursula Ungaro le preguntó cómo se declaraba. A su turno, Foronda, de 43 años, también respondió: "Culpable".

Sanabria y Foronda podrían ser sentenciados a prisión perpetua, pero los fiscales han aceptado recomendar una condena bastante menor si cooperan con investigaciones de tráfico de drogas.

La jueza Ungaro dará a conocer su fallo el 2 de septiembre.

Tras la audiencia, el abogado de Foronda, Orlando do Campo, dijo que esperaba que la condena fuera a entre nueve y 14 años de prisión.

También estuvieron presentes en la audiencia la abogada de Sanabria, Sabrina Vora Puglisi, y el fiscal Brian Dobbins.

Como oficial de la policía de Bolivia, Sanabria integró durante 10 años la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico. Ya en situación de retiro con el grado de general, el ministerio de Gobierno lo contrató en 2009 como director de una oficina de inteligencia antidroga dependiente de ese despacho, donde se encargaba de recopilar y cruzar información sobre la lucha contra el narcotráfico.

Fue detenido cuando se encontraba en Panamá el 24 de febrero pasado, y extraditado a Estados Unidos.

La fiscalía dijo que en septiembre del 2010, el grupo de Sanabria envió 144 kilos de cocaína al Puerto de Miami en un contenedor de que transportaba rocas de zinc. El contenedor viajó desde Bolivia al puerto de Arica, en Chile, antes de ser cargado en un barco que lo trajo hasta Miami.

A finales de noviembre, la agencia antidrogas estadounidense DEA confiscó el cargamento que contenía la cocaína.

Tras la detención, los fiscales dijeron que Sanabria había viajado a Panamá para cerrar un trato con presuntos narcotraficantes, pero en realidad eran agentes encubiertos de la DEA. Junto a Sanabria se encontraba Foronda, un supuesto socio en el tráfico de drogas.

En la audiencia judicial de cerca de media hora, Sanabria y Foronda estaban sentados junto a sus abogados. Los dos llevaban camisola y pantalón de presidiarios de color beige, y lucían afeitados y con sus cabellos cortos.

Aunque no estaban esposados, llevaban grilletes en sus tobillos y tenían auriculares en sus oídos para escuchar la traducción al español de la audiencia, que transcurría en inglés.

Sanabria, quien le dijo en español a la jueza que tomaba un medicamento para los nervios, estaba tenso y en muchas ocasiones miraba hacia abajo. Foronda lucía más relajado.

En varias oportunidades la jueza Ungaro les preguntó a ambos si comprendían bien el acuerdo de culpabilidad que habían sellado con la fiscalía, y si estaban conformes con el asesoramiento que les habían ofrecido sus abogados. Ambos respondieron que "sí".

"Comprendí los términos (del acuerdo), su señoría", manifestó Sanabria, y luego respondió que no cuando la jueza le interrogó si había sido obligado o amenazado por alguien para que tomara su decisión.

Ungaro manifestó que ambos serían deportados a Bolivia una vez que cumplan con sus condenas.

Los dos abogados dijeron que estaban conformes con el acuerdo sellado con la fiscalía, pero ninguno quiso revelar detalles.

"Estoy contenta con el acuerdo al que llegamos con la fiscalía", expresó la abogada de Sanabria, Vora Puglisi.

El fiscal Dobbins, por su parte, no efectuó declaraciones a la prensa.

Por el mismo caso hay 11 personas detenidas y procesadas en Bolivia, incluso siete policías, entre ellos el coronel Milton Sánchez requerido por la justicia de Florida. También está requerido por Estados Unidos el civil Jorge Sánchez, hermano del coronel Sánchez y actualmente prófugo.

El caso representó un duro golpe a la política antidroga del presidente Evo Morales, aunque el gobierno boliviano minimizó las tareas que cumplía Sanabria y las autoridades dijeron desconocer las actividades del detenido.

Según las investigaciones, Sanabria dirigía una banda integrada por policías dedicada al narcotráfico.

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El periodista Carlos Valdez, de AP de La Paz, contribuyó a este información.

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Gisela Salomón está en Twitter como @giselasalomon