Los opositores al uso de dinero del erario para costear la organización de una carrera de Fórmula Uno en Austin demandaron a la contralora de Texas, Susan Combs, para evitar que utilice 25 millones de dólares para subsidiar el evento.

La demanda radicada el miércoles en un tribunal estatal alega que Combs le prometió el dinero a los organizadores de la carrera antes de contar con la autorización legal para hacerlo.

El vocero de Combs, Allen Spelce, defendió las acciones de la agencia y afirmó que se siguieron todas las normas administrativas. Además, afirmó que la carrera generaría empleos y fomentaría el crecimiento económico.

El financiamiento proviene de un programa de incentivos económicos que la oficina del contralor utiliza para realizar eventos deportivos en Texas, incluyendo el Super Bowl.