El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, dijo hoy que el inicio de la retirada de las tropas de EEUU es un paso beneficioso para ambos países, mientras que los talibanes lo calificaron como una medida simbólica que no cambia la situación.

Horas después del anuncio del presidente de EEUU, Barack Obama, Karzai declaró en un texto leído ante los medios que felicita a la nación afgana por ir avanzando en la defensa de su territorio "por sus propios medios y con las manos de su propia juventud".

"Hoy ha empezado un proceso muy importante para nuestra libertad, para nuestro Gobierno y para la protección de Afganistán por los propios afganos", subrayó Karzai.

En virtud del plan expuesto por Obama, en los próximos 15 meses abandonarán Afganistán 33.000 soldados.

Los talibanes afganos mantuvieron que se trata de algo simbólico y subrayaron que solo una retirada total de las tropas puede solucionar el conflicto.

En un comunicado, los insurgentes aseguraron que la "solución a la crisis afgana llegará con la total salida de las tropas extranjeras" y que, hasta entonces, la lucha del movimiento insurgente "se incrementará día a día".

Según el texto, la retirada gradual de tropas es "solo un paso simbólico" que no cubre siquiera las expectativas del pueblo norteamericano.

El movimiento integrista tachó de "propaganda" la afirmación de Obama de que la salida militar tiene lugar en un momento ventajoso para las tropas internacionales, algo que, según los talibanes, está orientado a dar falsas esperanzas a los estadounidenses.

Uno de los principales interrogantes que plantea el comienzo de la retirada progresiva de EEUU es la capacidad de las fuerzas afganas para asumir el relevo.

Según el Ministerio de Defensa afgano, no se debe dudar de que el Ejército y la Policía afganos son capaces de mantener la seguridad y continuar con las operaciones en marcha mientras salen las tropas extranjeras.

Pero los insurgentes tienen una opinión distinta, y alegan que "ni siquiera los formadores pasan los exámenes" y que los miembros de las fuerzas de seguridad, "la mayoría de ellos drogadictos", son vistos por los afganos como "enemigos de su nación y religión".

En lo que resta de año se marcharán 10.000 soldados estadounidenses y otros 23.000 lo harán hasta septiembre de 2012.

En total, 33.000 militares, cifra equivalente a la del contingente que la Casa Blanca ordenó enviar a Afganistán como refuerzo a finales de 2009.

Estados Unidos tiene actualmente en el país centroasiático cerca de 100.000 soldados -dos tercios del contingente militar extranjero-, con lo que en septiembre del año que viene todavía dispondrá de unos 67.000 efectivos.

Tras el anuncio de Washington llegó el de otros países presentes en Afganistán bajo mando de la OTAN, que se refirieron a sus planes de repliegue militar.

España lo hará a lo largo de 2012, según informaron hoy a Efe fuentes del Ministerio de Defensa, de manera que se cumplirán los plazos marcados por la Alianza Atlántica en su última cumbre el pasado noviembre.

Dos de los países con mayor presencia en el conflictivo país, Francia y Alemania, también actuarán en la línea de Washington.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, dijo que la retirada de las tropas francesas será "de manera proporcional con un calendario comparable" al de EEUU, y el ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, confirmó que su país comenzará a replegar las fuerzas a finales de este mismo año.

Por el contrario, la primera ministra de Australia, Julia Gillard, declaró que los 1.550 soldados australianos se quedarán hasta 2014.

Fawad Peikar