El gobernador del Banco de Italia, Mario Draghi, ha recibido hoy el respaldo mayoritario del pleno del Parlamento Europeo para presidir el Banco Central Europeo (BCE) en sustitución de Jean-Claude Trichet a partir del 1 de noviembre.

Este voto consultivo de la Eurocámara llega solo unas horas antes de que los líderes europeos, reunidos hoy y mañana en Bruselas para celebrar su cumbre de verano, den su opinión definitiva sobre el italiano para presidir la institución de Fráncfort.

La Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios de la Eurocámara ya respaldó un documento de recomendación a favor de Draghi la semana pasada por treinta y tres votos a favor, dos en contra y cuatro abstenciones.

Draghi es el único candidato a presidente del BCE, tras recibir hace poco más de un mes el apoyo de todos los países de la zona del euro, incluida Alemania, que en un principio prefería al ex gobernador del Bundesbank Axel Weber, defensor a ultranza de férreas políticas de control de la inflación y que acabó retirándose de la carrera por el puesto.

El banquero italiano, que actualmente ya es miembro del Consejo del BCE, aboga por un estricto control de precios y una mayor integración económica para asegurar que los gobiernos de los Estados miembros cumplan con las políticas de disciplina fiscal pactadas con las autoridades comunitarias.

La única mancha negra en su expediente es el papel que jugó como vicepresidente del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs, que ayudó al anterior Ejecutivo griego a maquillar sus cuentas públicas para esconder los altos niveles de endeudamiento.

Draghi defiende que las malas prácticas de Goldman Sachs son anteriores a su entrada en la compañía y que su trabajo se limitaba en cualquier caso a tratar con clientes del sector privado.

Respecto a las distintas alternativas que se manejan para implicar a la banca en un futuro segundo rescate griego, Draghi sigue la doctrina de su antecesor, Trichet, que considera perjudicial cualquier medida cercana a la reeestructuración de la deuda griega con la participación de la inversión privada.