El Gobierno colombiano se mostró hoy satisfecho por la caída de la producción de hoja de coca y de clorhidrato de cocaína en 2010, pero expresó su preocupación por el traslado de los cultivos a zonas vulnerables tanto desde el punto de vista social como ecológico.

"Vamos bien pero no vamos a bajar la guardia", dijo el ministro de Interior y Justicia, Germán Vargas Lleras, durante una rueda de prensa en la que la Oficina de las Naciones Unidas contra las drogas y el Delito (UNODC) presentó su informe sobre cultivos de coca en Colombia.

Según el documento, en Colombia se redujeron los cultivos ilícitos en un 15 %, al pasar de 68.000 hectáreas en 2009 a 62.000 en 2010, esto supone que los campos de coca ocupan en el país el 1,6 % de la tierra cultivable.

El representante de UNODC, Aldo Lale-Demoz, explicó que se trata de "una reducción significativa por tercer año consecutivo" y que esto supone "la mitad de lo que se producía hace una década".

Además, la elaboración de clorhidrato cayó de 410 a 350 toneladas, es decir, un 19,5 %.

Sin embargo, advirtió de que los cultivos se han trasladado a áreas vulnerables, de alto valor ecológico, en alusión a la costa del Pacífico y en concreto al departamento del Chocó, fronterizo con Panamá, así como a resguardos indígenas.

A su turno, el ministro de Interior y Justicia calificó el balance como "muy positivo" y aseguró que para el Gobierno "resultan muy estimulantes" los resultados de "la acción integral del Estado colombiano en la lucha contra las drogas".

A continuación añadió que, ante la alerta de la ONU, "el Gobierno presentará particularmente atención a aquellas zonas de tradición cocalera que, teniendo reducciones, aún concentran el 77 %" de los cultivos, al referirse a los departamentos del centro y sur del país.

Esas áreas "ofrecen dificultades para que avancen los programas de erradicación debido a una mayor dispersión de los cultivos, lotes de tamaño más reducido y áreas minadas", aseveró.

"Centraremos los principales esfuerzos en los lugares que ustedes advirtieron, especialmente a la costa del Pacífico", matizó el ministro, al reconocer su preocupación por las "zonas de protección especial, como son los parques nacionales, las zonas de frontera (especialmente con Ecuador) y los resguardos indígenas".

Y es que en las áreas especiales donde habitan los nativos colombianos, los cultivos ilícitos crecieron un 21% en 2010.

El director general de la Policía Nacional, general Óscar Naranjo, dijo, por su lado, que los resultados obedecen a una decisión política y al sacrificio del pueblo colombiano, al recordar que 177 hombres murieron en tareas de erradicación y más de 500 resultados heridos desde 2005.

"Este resultado obedece a un desempeño día a día, sin descanso; a esta hora del día un verdadero ejército de 10.000 personas, 3.000 erradicadores y campesinos, 4.000 policías y 3.000 militares se encuentran en la profundidad de las montañas y la selva erradicando mata a mata", agregó.

Por eso, afirmó: "cuando en el mundo parece estar de moda hablar del fracaso de la guerra contra las drogas (...), Colombia aparece como un modelo exitoso que dejó atrás la vieja imagen de lo que algunos pronosticaron, que seríamos un estado fallido en manos del narcotráfico".

Según la UNODC, Colombia sigue siendo el mayor productor de coca seguido muy de cerca de Perú, donde no se ha difundido la producción estimada de clorhidrato.

Sin embargo, este país andino ya no es el mayor exportador de cocaína, ya que si bien produjo 350 toneladas en 2010, ese mismo año se incautaron 170.

El director de la Policía reconoció, en referencia al caso de Perú, donde se incrementó la producción y ya es el mayor exportador, que "evidentemente se nota un efecto globo" a pesar de que, según el informe, la región andina presentó en 2010 una estabilización de los cultivos en su conjunto.