Amnistía Internacional ha reclamado a Venezuela una reforma urgente de su sistema carcelario y ha advertido a las autoridades de que no deben violar los derechos humanos a la hora de reprimir los motines violentos que se producen en sus cárceles, informó en un comunicado.

Grupos de presos armados en la prisión de El Rodeo II, Guatire, a 40 kilómetros de Caracas, mantuvieron un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad durante varios días.

El 17 de junio, la Guardia Nacional entró en esa penitenciaría para desarmar a los presos cinco días después de que en la prisión adyacente de El Rodeo I estallara la violencia entre bandas rivales.

"Una nueva explosión de violencia en una cárcel venezolana apunta a las horribles condiciones carcelarias que han persistido en ese país durante muchos años e indica que las autoridades no se han enfrentado debidamente a la situación", afirma Guadalupe Marengo, directora adjunta de la división de las Américas de AI.

La Guardia Nacional recuperó el control de la prisión de El Rodeo I el 17 de junio en una operación en la que participaron 4.000 efectivos, pero todavía no lo ha conseguido en El Rodeo II, señala AI, según la cual se ignora la suerte de algunos de los presos de esa penitenciaría.

Como consecuencia de lo ocurrido, la principal ONG mundial de derechos humanos ha hecho un llamamiento al Gobierno de Caracas para que reforme urgentemente su sistema de prisiones a fin de resolver la crisis que le afecta.

AI denuncia las "deplorables condiciones" en que se encuentran muchos reclusos, lo que "ha conducido a numerosas muertes", y acusa a Caracas de no tomar las medidas que tan urgentemente se necesitan para mejorarlas.

"El hacinamiento en las cárceles, el extremo retraso en la administración de justicia, la falta de acceso a cuidados médicos adecuados y la falta de un sistema de inspección independiente son obstáculos que hay que superar", afirma AI en su comunicado.

En Venezuela, señala Guadalupe Marengo, "se mantiene con frecuencia a los presos en condiciones crueles, inhumanas y degradantes y la violencia tiene carácter endémico".