Activistas sirios denunciaron el jueves que soldados respaldados por tanques y francotiradores entraron a un poblado ubicado en la frontera con Turquía mientras el régimen sirio sigue aplastando un movimiento democrático que representa el más grande desafío para el gobierno del presidente Bashar Assad.

Miles de personas han huido y buscado refugio en Turquía mientras el gobierno sirio trata de acabar con el levantamiento que lleva tres meses.

El régimen de Damasco culpa a conspiradores y matones extranjeros de la agitación, pero los manifestantes niegan cualquier influencia externa en su movimiento a favor de la democracia.

Los Comités de Coordinación Local, que siguen de cerca el movimiento de protesta, informaron el jueves que tanques entraron a Khirbet al-Jouz mientras francotiradores fueron ubicados en los techos.

Damasco ha prohibido el ingreso a su territorio a los periodistas extranjeros y restringió a los medios locales, volviendo casi imposible confirmar los hechos de forma independiente.

La oposición calcula que 1.400 personas han sido asesinadas y 10.000 detenidas desde el inicio de las revueltas.

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Kennedy reportó desde Beirut. Mehmet Guzel contribuyó con este reporte desde Guvecci.