El presidente francés, Nicolas Sarkozy, pidió hoy a los países del G20 una acción internacional "urgente" para evitar una nueva crisis agrícola y alimentaria, y propuso la creación de un "foro" de los grandes actores del sector para reaccionar con rapidez ante este tipo de situaciones.

"El tirón de los precios de las materias primas amenaza la recuperación mundial. Puede hundir a poblaciones enteras en el hambre y la pobreza. Provocará disturbios si no hacemos nada", señaló Sarkozy en un discurso de apertura de la reunión de ministros de Agricultura del G20.

Propuso a este grupo de Estados, que suman el 80 % del comercio mundial de productos agrícolas, "actuar con la misma determinación" con la que se había intervenido ante la crisis financiera: "lo que fuimos capaces de hacer para los mercados financieros, tenemos que hacerlo para los mercados agrícolas".

Constató que "la amplitud de la crisis actual" se explica en particular por "nuestra incapacidad para coordinarnos", por las decisiones unilaterales y por "los reflejos proteccionistas".

Frente a eso, el jefe del Estado francés -cuyo país ejerce la presidencia del G20 este año- apostó por fijar "un código de buena conducta que prohíba las restricciones a la exportación para la compra de ayuda alimentaria de urgencia".

En la misma línea, y para establecer "reglas comunes de diálogo", avanzó la idea de crear "un foro que permitiría a los grandes actores de los mercados agrícolas concertarse para reaccionar rápidamente desde que se anuncia una crisis".

Sarkozy advirtió contra la volatilidad de los precios agrícolas por las "consecuencias dramáticas para todos, productores y consumidores tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados".

A ese respecto, afirmó que la volatilidad "pone en peligro la productividad agrícola de los años venideros" ya que los agricultores no se embarcarán en grandes inversiones en un entorno marcado por la inestabilidad.

No obstante, el presidente francés no lanzó ninguna propuesta precisa para regular los precios, una idea contra la que se han pronunciado de forma explícita grandes países exportadores de productos agrícolas como son Brasil y Argentina.

Sarkozy se limitó a fustigar de forma genérica "la financiarización de los mercados agrícolas" que a su juicio contribuye mucho a la volatilidad de precios y a la inseguridad alimentaria de los más vulnerables y favorece "las manipulaciones que se han podido constatar estos últimos meses", y citó como ejemplo lo ocurrido con el cacao.

"Un mercado que no está regulado no es un mercado, sino una lotería en el que la fortuna sonríe a los más cínicos, en lugar de recompensar el trabajo, la inversión y la producción de valor", sentenció antes de solicitar que "la regulación financiera se amplíe a los mercados de los derivados agrícolas".

Una de sus pistas para la reforma de los mercados es corregir sus grandes carencias en materia de transparencia por la falta de información sobre las transacciones y las cantidades negociadas.

"Europa debe recuperar su retraso", subrayó tras reconocer que los únicos datos disponibles son los que ofrece Estados Unidos.

Sarkozy cargó contra las "compras masivas de tierras" que se han llevado a cabo desde 2008, que sólo en 2009 superaron los 50 millones de hectáreas (equivalentes a la superficie de Francia) y el 70 % de las cuales se concentraron en África.

"En esas condiciones, ¿cómo se va a poder desarrollar la agricultura africana en provecho de la población local", señaló antes de reclamar "un código de buena conducta para la adquisición de tierras".

Puso el acento en que uno de los retos de la agricultura mundial es responder a la demanda para alimentar a los 9.000 millones de personas que habrá en el planeta en 2050, y que exigirá aumentar la producción en un 70 %.

Un reto que se enfrenta a la realidad de que desde hace dos decenios la producción global crece únicamente al 1,5 % anual, la mitad del ritmo que se había alcanzado en los 30 años anteriores.

Los ministros de Agricultura del G20, que estaban invitados a una cena esta noche en el Elíseo se reúnen mañana por la mañana y al término del encuentro el titular francés, Bruno Le Maire, presentará a la prensa sus conclusiones.