La empresa Qantas llegó a un acuerdo con la fabricante de motores Rolls-Royce de 95 millones de dólares australianos (100 millones de dólares) por la desintegración de un motor superjumbo en pleno vuelo el año pasado, informó la aerolínea nacional de Australia.

El incidente obligó a la línea aérea a aterrizar toda su flota de Airbus A380.

Alan Joyce, director general de Qantas, informó que los términos del acuerdo son confidenciales pero que el impacto del mismo en la cuenta de pérdidas y ganancias equivaldría a un estímulo de hasta 95 millones de dólares australianos (100 millones de dólares) del balance de la aerolínea.

Joyce dijo que el acuerdo marca el fin de los procedimientos legales que Qantas lanzó contra Rolls-Royce en la Corte Federal de Australia en diciembre.

En noviembre de 2010, un motor Trent 900 de Rolls-Royce en un Qantas A380 se desintegró poco después del despegue en Singapur, lo que obligó a la aeronave a efectuar un aterrizaje forzoso.

La explosión del motor fue el tema de seguridad más importante que haya enfrentado un avión A380 desde que inició los vuelos con pasajeros en 2007 y provocó un intenso escrutinio en los motores Rolls-Royce.

El avión aterrizó sin problemas pero el incidente obligó a dejar en tierra temporalmente los 20 aviones A380 con motores Trent 900 operados por Qantas, Singapore Airlines y la alemana Lufthansa.

El informe interino de la Oficina de Seguridad en el Transporte de Australia sobre el incidente indicó que un defecto de fabricación en un tubo de aceite en uno de los motores provocó una fuga, lo que provocó un incendio.

Las llamas causaron la desintegración de uno de los discos de la turbina del motor gigante, lanzado piezas del mismo hacia el ala del avión.