La ONU alertó hoy de que el agravamiento de la crisis en Sudán, sobre todo en la provincia de Kordofán del Sur, tendrá "graves consecuencias humanitarias" sobre millones de civiles a ambos lados de la frontera que a partir del 9 de julio dividirá en dos al país africano.

"Podemos enfrentarnos a un escenario muy pesimista, con millones de civiles tanto en Sudán como en el Sur de Sudán que necesiten protección y asistencia humanitaria de crucial importancia", señaló la subsecretaria general para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos, en un comunicado difundido hoy por el portavoz de la ONU.

Amos mostró su profunda preocupación ante el "alarmante ritmo de deterioro de la situación en todo Sudán" y denunció que "los civiles cargan con el peso de un ambiente político cada vez más incierto y volátil".

"El conflicto ha impedido la siembra en el inicio de la temporada agrícola, lo que causará escasez de alimentos en el país", explicó Amos, quien alertó sobre todo de la situación que se atraviesa en Kordofán del Sur, una zona limítrofe entre norte y sur donde en las últimas semanas se han incrementado los enfrentamientos.

"El trato a los civiles en Kordofán del Sur, desde donde llegan denuncias de ataques a los derechos humanos y de persecución étnica, es inadmisible", dijo la responsable de la ONU para Asuntos Humanitarios, quien detalló que el conflicto en esa zona ha provocado hasta ahora más de 70.000 desplazados.

Según Amos, "muchos más han huido de sus hogares y se desconoce su situación", entre los que se encuentran, según la información de que dispone la ONU, las personas que han abandonado recientemente "la seguridad de la base de la Unmis (misión del organismo en Sudán) en la ciudad de Kaduqli".

"Tenemos que ver el fin de la inseguridad y las restricciones al movimiento, que siguen limitando nuestra evaluación de la situación y nos impide entregar la ayuda que la población necesita y reabastecer las provisiones", señaló Amos, quien pidió también el fin "inmediato" de las "amenazas a los trabajadores humanitarios y a los "casos azules".

Las tropas de norte de Sudán combaten desde el pasado día 5 en la provincia septentrional de Kordofán del Sur, rica en petróleo, contra grupos armados aliados de la región autónoma meridional, que declarará su independencia el próximo 9 de julio.

El Movimiento Popular de Liberación de Sudán, que gobierna en el sur, ha acusado al Ejército del norte de encender la chispa del conflicto en Kordofán del Sur cuando intentó desarmar a esos milicianos.

Los conflictos también afectaron a la disputada zona petrolífera de Abyei, aunque el lunes las partes llegaron a un acuerdo para su desmilitarización.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, mostró hoy su preocupación, en un encuentro con la prensa, ante la situación en Sudán y aseguró que espera que el Consejo de Seguridad apruebe "lo antes posible" la creación de una nueva misión del organismo en el sur del país de cara a su independencia.

"Espero que el Consejo tome acciones tan pronto como sea posible y establezca una misión en el sur de Sudán con un mandato distinto a la Unmis", indicó Ban, quien aseguró que esa misión necesitaría "la suficiente movilidad y los suficientes recursos" para hacer su trabajo correctamente.

La guerra entre el norte y el sur de Sudán comenzó en 1983, cuando el régimen de Jartum impuso la ley islámica en todo el país, y los rebeldes sureños, de mayoría cristiana y animista, se levantaron en armas.

El conflicto finalizó el 9 de enero de 2005, fecha en la que el Gobierno sudanés y los rebeldes firmaron un acuerdo de paz que puso fin a 21 años de una guerra que causó la muerte de dos millones de personas y que incluía la celebración de un referéndum, en el que la opción de la independencia salió vencedora el pasado enero.