Coy Callison no cree estar arriesgando su vida cuando dirige su lancha a las aguas cristalinas que se extienden a lo largo de la frontera entre Texas y México, con la esperanza de atrapar un enorme róbalo en un área marcada por la violencia del narcotráfico.

Su pareja lo ve de otra manera.

"Mi esposa hizo un berrinche porque nosotros veníamos aquí, pero la pesca ha sido fantástica", dijo Callison, un profesor de comunicaciones en la Universidad Tecnológica de Texas, mientras cargaba su bote en el lago Falcón justo después del amanecer. "La verdad, estamos al borde del divorcio".

Los pescadores están bajando de nuevo en masa al tramo represado del Río Bravo, donde el estadounidense David Hartley, quien conducía una moto acuática, fue perseguido y presumiblemente asesinado por piratas mexicanos el año pasado; y donde los tiroteos entre soldados mexicanos y narcotraficantes a la fuga se han vuelto muy frecuentes en los ocho meses que han pasado desde entonces.

El turismo se desplomó tras la muerte de Hartley el 30 de septiembre, lo que significó un golpe durísimo para Zapata y otras ciudades costeras de Texas. Pero los negocios se han recuperado desde enero y se han fortalecido a medida que una sequía ha permitido a los visitantes acceder a áreas que antes eran muy difíciles de alcanzar y donde abundan el róbalo (también conocido como lubina o perca), la tilapia y otros peces.

El lago Falcón bordea algunas partes del estado mexicano de Tamaulipas, que está sumido en una batalla territorial entre el Cártel del Golfo y la banda de narcotraficantes de los Zetas, y ambos combaten contra el ejército mexicano.

El 8 de mayo, marinos mexicanos que patrullaban el lago en su lado de la frontera descubrieron una zona para contrabandear marihuana en lanchas rápidas hacia Texas en una porción de tierra que se convierte en una isla cuando sube el nivel del agua. Después se produjo un tiroteo donde murió un infante de marina y 12 presuntos miembros de los Zetas.

Muchos residentes dicen que los incidentes de esta índole son muy comunes, ya que la Armada de México recientemente aumentó las patrullas en su lado del lago Falcón. El comisario del Condado de Zapata, Sigifredo González, señaló incidentes de esa misma semana que no recibieron una amplia cobertura en los medios de comunicación, incluyendo un fuerte tiroteo el 12 de mayo y un helicóptero mexicano que disparó a un presunto narco tres días después.

Esos tiroteos y el asesinato de Hartley ocurrieron en aguas mexicanas, y la violencia hasta el momento se ha limitado a las aguas de color verde azulado del lado del país latinoamericano, que se extienden por unos 40 kilómetros (25 millas de largo) de largo y casi cinco kilómetros (tres millas) de ancho. Sin embargo, muchos fanáticos de la pesca se dirigen a la parte mexicana del lago de todos modos, pues dicen que la oportunidad de sacar del agua róbalos de tres metros (10 pies) supera los temores sobre una guerra contra las drogas que ha matado a más de 35.000 personas en México desde 2006.

"Todo el mundo dice: 'Apártate de México'. Pero nosotros vamos allí de todos modos, y no hay ningún problema ", dijo Levi Messer, de 26 años, quien recientemente hizo el viaje de seis horas y media en auto para llegar al lago Falcón. "Se podían ver unas cuantas personas menos que antes, pero todavía hay muchas".

Muy cerca de la rampa municipal para botes de Zapata hay una señal en letras rojas y negras que proclama: "Advertencia: Cruzar a México podría ser peligroso". Cerca de allí, un letrero más pequeño, con sellos de la oficina del Procurador General de Texas y la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, pide a los navegantes reportar cualquier actividad sospechosa.

González colocó ambos letreros hace dos meses. "La gente los puede ignorar si quieren", dijo. "Pero podría haber una situación donde alguien va a México para pescar y tiene un problema, y no podemos ir por ellos".

La esposa de Hartley, Tiffany, dijo que los piratas mexicanos le dispararon en la cabeza a su marido después de que los dos pasaron en moto acuática frente a las boyas que marcan el final del territorio estadounidense para visitar una iglesia mexicana histórica. Su cuerpo no ha sido recuperado.

A raíz de ese tiroteo, un torneo nacional de pesca descartó la idea de venir y dos veteranos guías de pesca renunciaron debido a la falta de clientes. Otro guía, Jim Edwards, dijo que de los 17 viajes que había programado para octubre del año pasado, todos fueron cancelados excepto cinco, y tres de ellos sólo se mantuvieron después de que él accedió a quedarse en las aguas de Texas. Las cosas empeoraron cuando el año tocaba a su fin.

Paco Mendoza, presidente de la Cámara de comercio del condado de Zapata, dijo que aunque el turismo aún no se recupera totalmente, las tasas de ocupación hotelera en los fines de semana, cuando el lago Falcón atrae más pescadores, han subido entre un 30 y un 40% desde la inactividad tras el asesinato de Hartley.

"Muchas personas no se dan cuenta de qué tan seguro es aquí hasta que realmente vienen y ven por sí mismos", dijo Mendoza. "Estamos trabajando para reparar nuestra imagen, pero es un proceso lento".

Edwards pescó recientemente cerca de la iglesia que visitaron los Hartley. "La pesca está mejor que nunca", dijo. "Por eso vuelve la gente".