La Reserva Federal de EE.UU. (Fed) comenzó hoy su cuarta reunión del año, con la sombra del débil comportamiento de la economía estadounidense y las preocupaciones por el impacto financiero de la crisis de deuda en Grecia.

Ante el incierto panorama, los analistas esperan que la Fed no haga ningún anuncio sorpresa, mantenga su política monetaria sin cambios y reitere su habitual tono de "vigilancia de cerca de la evolución de la economía".

Lo que sí se espera con atención es la nueva comparecencia mañana ante la prensa del presidente de la Fed, Ben Bernanke, en la que se prevé que ofrezca mayor precisión acerca de los próximos pasos a tomar en materia monetaria y su visión de la economía estadounidense.

La economía de EE.UU., que había comenzado el año con signos positivos de recuperación, se ha desacelerado a medida que ha avanzado el año, algo especialmente preocupante en el caso de la tasa de desempleo que pasó del 8,8 % en marzo al 9,1 % en mayo.

A comienzos de junio, Bernanke calificó el ritmo de crecimiento de la economía de Estados Unidos de "desesperadamente lento", aunque afirmó que esperaba que "repunte algo" en la segunda mitad del año cuando se disipasen "los efectos del terremoto en Japón y se moderen los precios del combustible".

El presidente de la Fed argumentó entonces que había indicios de que los signos de desaceleración eran "transitorios".

No obstante, el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su actualización de sus "Perspectivas Económicas Globales" de la pasada semana redujo las previsiones de crecimiento para EE.UU. en 2011 en tres décimas, hasta el 2,5 %, y en dos para 2012, cuando se espera crezca 2,7 %.

El organismo internacional justificó esta revisión a la baja de sus previsiones de abril debido a "la debilidad mayor de los esperada" de la economía estadounidense.

La Fed ya había reducido en su última reunión de abril las perspectivas de crecimiento para 2011 a un rango entre 3,1 % y un 3,3 %, por debajo de lo previsto el pasado enero, cuando avanzó que el crecimiento podría llegar al 3,9 %.

Otro aspecto que se espera sea tratado en la reunión de dos días de Washington es el de la crisis de la deuda griega, que está amenazando a otros países de la periferia europea, y los posibles riesgos de contagio en la agitada economía mundial.

Algunos expertos han recordado, ante el riesgo de que la crisis de deuda griega se extienda, que el Banco Central Europeo podría utilizar la línea de crédito que tiene con la Reserva Federal para prestar dólares a los bancos de la eurozona, tal y como se hizo en 2008.

Por otro lado, esta es la última reunión de la Reserva antes de que complete, el 30 de junio, la segunda tanda de adquisiciones de bonos del Tesoro, instrumento con el que habrá inyectado en la economía unos 600.000 millones de dólares.

Bernanke reiteró en su última aparición pública que el contexto económico dicta que las tasas de interés de referencia, entre el 0 % y 0,25 % desde 2008, sigan en esos niveles "excepcionalmente bajos" por un "periodo extenso de tiempo".

La inflación es otro de los aspectos a tener en cuenta por la Fed, tras conocerse que en mayo los precios habían aumentado un 3,6 % en el último año, la mayor cifra desde finales de 2008.

Las previsiones de inflación para 2011 en Estados Unidos se ubicaron en un rango de 2,1 % y 2,8 %, tras la última revisión de la Reserva.

El Comité de Mercado Abierto de la Fed, que dirige la política monetaria estadounidense, concluirá sus discusiones el miércoles y al término de la reunión divulgara un comunicado con las nuevas proyecciones económicas.