El gobierno brasileño confirmó la existencia de una tribu con la que no ha establecido contacto que habita el área suroeste de la selva del Amazonas.

La Fundación Nacional Indígena (Funai) dijo el lunes en un comunicado de prensa que se identificaron por satélite algunos claros en la zona, pero que la existencia de población no fue verificada sino hasta abril, después de efectuar expediciones por aire.

La Funai, un organismo gubernamental, utiliza aviones en ese tipo de reconocimientos para evitar que sean perturbados los grupos sin comunicación con el mundo exterior. Brasil tiene por norma jamás ponerse en contacto con esas tribus e impide la invasión de sus tierras para que sigan siendo autónomas. La Funai calcula que en la Amazonia viven 68 comunidades aisladas.

La tribu recién descubierta, que tiene unos 200 miembros, vive en cuatro grandes habitaciones con techo de palma, y siembra maíz, plátano y cacahuate entre otros productos. Según la Funai, las observaciones preliminares indican que el grupo pertenece posiblemente a las etnias de lengua pano, las cuales abarcan de la Amazonia brasileña a las selvas peruana y boliviana.

La comunidad se encuentra cerca de la frontera peruana, en la reserva Vale do Javari, la cual es casi del tamaño de Portugal y alberga a unas 14 tribus no contactadas.

"El trabajo de identificar y proteger a los grupos aislados forma parte de las políticas sociales de Brasil", dijo el coordinador de la Funai en Vale do Javai, Fabricio Amorim, en un comunicado. "Confirmar algo como esto toma años de trabajo metódico".

La región tiene una constelación de personas apartadas del exterior que es considerada la más grande del mundo, indicó Amorim. Además de los 14 grupos conocidos, la Funai ha identificado otras ocho tribus mediante imágenes satelitales o reconocimientos terrestres.

En total hay unas 2.000 personas aisladas del exterior en la reserva, dijo Amorim.

La cultura de esas personas, e incluso su sobrevivencia, es amenazada por actividades ilegales de pesca, caza, tala y minería en la zona, junto con la deforestación causada por productores agrícolas, la labor de misioneros y el tráfico de drogas en las fronteras de Brasil, advirtió el funcionario.

La exploración de campos petroleros en la Amazonia peruana podría también desestabilizar a la región, agregó.

A pesar de las amenazas, la mayoría de los grupos indígenas de Brasil preservan sus lenguas y tradiciones.