Atacantes suicidas detonaron el martes dos coches bomba cerca de un complejo del gobierno al sur de Bagdad, matando al menos a 22 personas y dejando decenas heridas, en un ataque poco frecuente en el corazón chií del país, dijeron funcionarios iraquíes.

Los ataques se produjeron mientras las facciones políticas comenzaron a debatir intensamente a fin de decidir si solicitan a Estados Unidos que deje algunas de sus tropas después del 31 de diciembre, que es la fecha límite para el retiro de las fuerzas norteamericanas.

Aunque la violencia ha menguado y está por debajo del nivel que alcanzó durante los años que siguieron a la invasión encabezada por Estados Unidos en 2003, los milicianos siguen teniendo capacidad para lanzar ataques mortíferos. La violencia actual ha provocado preocupación sobre lo que sucederá una vez que los 47.000 soldados estadounidenses restantes se hayan retirado.

Esa violencia es inusual en la provincia de Diwaniya, habitada mayormente por chiíes y situada a 130 kilómetros (80 millas) al sur de Bagdad y muy alejada de la mayoría de bastiones de insurgentes.

Un funcionario policial y dos funcionarios médicos de Diwaniya, un pueblo del sur, dijeron que los atacantes se suicidaron al activar los coches bomba cerca de un complejo de viviendas donde está situada la oficina del gobernador y otros edificios.

Los funcionarios hablaron a condición de no ser identificados por no tener autorización para dar declaraciones.

Por lo menos 37 personas quedaron heridas en el ataque que ocurrió a las 7:30 de la mañana, cuando las fuerzas de seguridad cambian de guardia, dijeron los funcionarios. No se ha establecido cuántos funcionarios de seguridad figuran entre las víctimas o si el gobernador estaba presente en el edificio cuando ocurrieron los ataques.

El más reciente ataque de grandes proporciones en Diwaniya ocurrió en 2009 cuando una bomba adherida a un autobús mató a seis personas y en 2007, cuando una bomba colocada al pie de un camino estalló junto a un patrulla policial y causó la muerte a siete oficiales.

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Los periodistas de The Associated Press Hamid Ahmed y Qassim Abdul-Zahra contribuyeron a este despacho.