Disparos esporádicos y nubes de gas lacrimógeno dominaban el ambiente en las afueras de una prisión cercana a Caracas, mientras la Guardia Nacional luchaba por acabar con el violento motín que dejó el viernes dos militares y un recluso muertos, según los informes oficiales.

Un grupo de unos 60 reclusos, encabezados por dos reos, continuaba sin entregarse a las autoridades en El Rodeo II, mientras familiares aguardaban noticias sobre los internos en las colinas de la zona.

Evelyn Rodríguez, de 27 años, jadeaba al mirar con binoculares una parte de la prisión que se había ennegrecido horas antes por un incendio.

"Mi esposo y mi hermano estaban dentro de ese edificio", dijo tratando de contener las lágrimas. "No tengo idea qué ha pasado con ellos", comentó.

El viceministro de Prevención y Seguridad Ciudadana, Néstor Reverol, dijo que el incendio se generó por un corto circuito cuando ya la zona se encontraba evacuada.

El ministro de Interior y Justicia Tareck El Aissami informó a medios oficiales el domingo que al menos 2.500 internos fueron trasladados de El Rodeo I a otros centros penitenciarios vacíos donde permanecerán por dos semanas mientras las autoridades revisan y limpian las áreas del penal.

Otros 900 reclusos permanecían en el patio de esa cárcel, pero también pudieran ser trasladados.

Desde dentro, reclusos con teléfonos móviles dijeron a sus familiares que el incendio había sido provocado por la Guardia Nacional, pero no se pudo comprobar la información de manera independiente.

En los penales El Rodeo I y II, separados por un muro en la localidad de Guatire, a unos 50 kilómetros de la capital venezolana, se han registrados violentas disputas entre jefes de los reclusos que buscan el control entre la población penal e intentan evitar que los trasladen y que los militares ingresen a requisar.

Hace siete días hubo un enfrentamiento interno en el que murieron 21 presos y un visitante.

El viernes se realizó una requisa con miles de efectivos de la Guardia Nacional, pero los reclusos reaccionaron atacando con armas de fuego, incluso de largo alcance, lo que resultó en la muerte de dos militares y un recluso, y dejó unos 18 heridos.

El motín continuó el sábado y el domingo incrementándose los disparos cuando los militares se acercaban, según periodistas y autoridades.

Un reportero y un fotógrafo de Associated Press vieron circular media docena de vehículos blindados por los patios de esas prisiones, mientras que desde las colinas efectivos disparaban bombas de gas lacrimógeno.

A su vez se escuchaban disparos esporádicos dentro del penal.

El ministro el Aissami aseguró que el traslado pretendía proteger a los presos de los disparos que del sector La Torre de El Rodeo II, y que se buscaba profundizar la requisa y clasificar a los reclusos para luego regresarlos a las instalaciones.

Los líderes de la revuelta, que siguen atrincherados en La Torre, serían dos reclusos que sólo han sido identificados por sus alias "El Oriente" y "El Jofre" o "El Yofre", y que están acompañados de unos 60 presos.

El Aissami adujo que los reos "son el resultado de una política salvaje de exclusión. Pero ellos tienen que entender que aquí hay un Estado".

El ministro dijo que los amotinados incluso han impedido la entrada de comida y bebida, mientras que la cadena regional de noticias Telesur reportó que las autoridades cortaron el servicio de electricidad al penal.

"No nos vamos a retirar hasta lograr la requisa", advirtió el funcionario.

Unos 4.000 militares intentaron retomar el sábado el control de los penales y en el operativo murieron los dos efectivos de la Guardia Nacional y el recluso.

En las requisas que se han realizado se han incautado siete fusiles, cinco escopetas, 20 pistolas, ocho granadas de mano, 45 kilogramos de cocaína, 5.000 cartuchos para fusil, 100 teléfonos celulares, al menos tres computadoras portátiles y 12 kilogramos de marihuana.

A las afueras de esos penales, familiares de los presos han protestado durante una semana porque desconocen el paradero de los recluidos, registrándose escenas de dramatismo e histeria de los parientes.

Pero la tarde del domingo aseguraron estar tranquilos luego de una reunión que tuvieron con las autoridades, las cuales les ofrecieron que una comisión de familiares viaje a ver a los reclusos trasladados, visite a los que quedan en el penal y reciban una lista de todos los presos con el detalle de su paradero el lunes o martes.

"A los que quedan ahí los tienen agachados, protegiéndolos de los tiros del otro lado", dijo a la televisión oficial Cristina Mancini, madre de un preso.

Además aseguró que estaban buscando a familiares de reclusos de El Rodeo II para que ayuden a negociar la rendición.

El Aissami comentó que párrocos católicos y evangélicos también intentarán hablar con los reclusos para pedirles que depongan su actitud.

En Venezuela existen 30 cárceles con capacidad para recluir a 12.500 presos, pero albergan a cerca de 49.000. Los tiroteos, violaciones y disturbios son comunes, de acuerdo con cifras de la organización local Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP).