El primer ministro de Egipto se unió a las exhortaciones para postergar las elecciones parlamentarias de septiembre a fin de que los partidos políticos nuevos tengan más tiempo para organizarse.

En una entrevista publicada el domingo en el noticiero digital Masrawy.com, Essam Sharaf afirmó que la postergación permitirá que el panorama político de la nación se consolide después de que el presidente Hosni Mubarak fue derrocado.

Sharaf aclaró que aplazar las elecciones es una preferencia personal y que su gobierno interino haría todo lo posible para asegurar que los comicios sean libres y transparentes si se dan en septiembre.

Su opinión, empero, la da gran fuerza a las quejas de partidos liberales y laicos de que unas elecciones en septiembre le darían una aventaja injusta a la Hermandad Musulmana, la organización política más grande y mejor organizada del país desde la caída de Mubarak en febrero.

El deseo de Sharaf de aplazar los comicios lo comparten varios grupos políticos que nacieron a partir de la revuelta popular en enero y febrero que desplazó a Mubarak. Aunque no están opuestos a que la Hermandad Musulmana participe en la política egipcia, no quieren que gane una representación desproporcionada a su base popular.

Sharaf también insinuó que apoya una postergación porque permitiría crear una nueva Constitución antes del voto.

Si las elecciones se dan en septiembre, sería el próximo Parlamento el que escribiría la nueva Constitución. Algunos temen que un Parlamento dominado por islamistas resultaría en una carta magna con un sesgo islámico.

El debate sobre cuándo crear la Constitución es uno de varios temas claves que han divido a los egipcios desde la salida de Mubarak. Otros temas son el hermetismo del consejo militar que ahora gobierna Egipto y disputas sobre el poder de la policía y cómo mejorar la economía.