Rory McIlroy inició el domingo la última ronda del US Open en medio de la suposición generalizada de que haría falta una verdadera catástrofe para que no se llevara el trofeo.

El golfista de Irlanda del Norte lleva ocho golpes de ventaja sobre su escolta Y.E. Yang.

Pero todavía se recuerda que McIlroy tenía cuatro golpes de ventaja en la última ronda del Masters en abril y debió conformarse con una tarjeta de 80 golpes para terminar 15to.

Sin embargo, esta vez llega a la ronda final con 199, catorce bajo par, un récord para 54 hoyos en el torneo. Nadie ha desperdiciado nunca una ventaja superior a cinco golpes en el Open, ni ha perdido ninguno de los torneos grandes al tener más de seis golpes de diferencia antes de la rueda final.

Entre sus competidores, Lee Westwood era uno de los pocos que se resistían a admitir que McIlroy ya tenía el campeonato en el bolsillo. "No dan trofeos los viernes y sábados", comentó.

McIlroy se concentraba más bien en los pequeños detalles que en los grandes logros.

"Debo fijarme algunos objetivos menores mientras recorro la cancha", dijo McIlroy el domingo en una entrevista con la NBC antes de practicar.

"Tengo que enfocar el día de hoy como lo hice ayer", agregó aludiendo a la ronda del sábado, de 68 golpes, tres bajo par.