El "Club de las Esposas Obedientes" abrió una sección en Indonesia, animando a las mujeres a obedecer en todo a sus maridos y enfocarse en mantenerlos satisfechos sexualmente, lo que generó críticas de algunos activistas.

La rama indonesia del club — puesto en marcha a principios de mes en Malasia — dice tener unas 300 integrantes en varias ciudades del país. La líder del grupo, Gina Puspita, dijo que el club ofrece a sus miembros varias enseñanzas, entre ellas la forma de tratar a sus maridos en la cama.

"Una mujer tiene que ser 100% obediente a su marido en todos los aspectos, especialmente en el sexual", dijo.

Alrededor de 50 mujeres y sus esposos asistieron el sábado a la inauguración de la sección indonesia del club, en un restaurante en Yakarta.

La institución fue fundada por el grupo islámico conservador Ikhwan Global en Malasia, donde centenares de mujeres musulmanas son miembros. Los organizadores dicen que al enseñar a las mujeres a ser sumisas y mantener a sus hombres felices en el dormitorio, reducirán la prostitución y el divorcio.

Husein Muhammad, un comisionado de KOMNAS Perempuan — la comisión indonesia para la defensa de los derechos de la mujer_, dijo que el club es "innecesario" y pronosticó que tendrá poco apoyo en el país.

"La obediencia debe ser de ambas partes, del marido y la mujer", dijo Muhammad el domingo. "Este club sólo coloca a las mujeres como subordinadas".

El gobierno indonesio garantiza la igualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres, pero algunos gobiernos locales aplican estatutos discriminatorios bajo el argumento de que promueven valores morales estrictos.

Ellin Rozana, del Instituto de la Mujer de Indonesia, opinó que el objetivo del grupo de tratar de combatir la prostitución está equivocado, y dijo que es causada más por la pobreza que por los supuestos deseos de un marido insatisfecho.

"Este club es un paso atrás en la emancipación y el respeto de los derechos de las mujeres", dijo.

El grupo también ha sido criticado por políticos y activistas malasios, que lo han acusado de retroceder a la época medieval y de insultar a la mujer moderna de Malasia.

Sin embargo, Makruf Amin, del influyente Consejo Indonesio de Clérigos, dijo que no ve ningún problema con el club mientras no viole los principios del islam.

"Está bien, siempre y cuando sólo desee enseñar cosas buenas a las esposas", afirmó.