Un aliado político clave del primer ministro Silvio Berlusconi le lanzó un ultimátum el domingo, exigiéndole una reducción de impuestos, la descentralización del gobierno y el fin de la participación de Italia en la guerra de Libia si quiere seguir en el poder.

Pero al mismo tiempo, el líder la Liga del Norte Umberto Bossi advirtió que anticipar las elecciones sería un regalo insensato a la oposición, e indicó que, al menos por el momento, Berlusconi sigue contando con su apoyo.

Bossi enumeró sus exigencias en el mitin anual de la Liga en el bastión del partido cerca de Bergamo. Su discurso era muy esperado desde que dos derrotas electorales pusieron en duda el futuro político de Berlusconi.

El primer ministro, cuya popularidad se ha visto mermada en medio de un escándalo sexual y el estancamiento de la economía italiana, necesita el apoyo de la Liga para permanecer en el poder hasta que termine su periodo de cinco años en el 2013.

Bossi dijo que el gobierno de Berlusconi podría sobrevivir hasta el fin de su periodo y advirtió que las elecciones anticipadas sólo favorecerían a la oposición. Pero agregó que el primer ministro debe responder a las exigencias de la Liga, que incluyen trasladar al menos dos ministerios desde Roma al norte del país.

"No es seguro que apoyaremos a Berlusconi en las próximas elecciones", dijo Bossi a una multitud vestida del color verde de la Liga. "Eso dependerá de las decisiones que se tomen. El liderazgo de Berlusconi puede concluir en las próximas elecciones si, como es lógico, escuchan con atención las propuestas que le hacemos".

Durante mucho tiempo la Liga se ha quejado que el gobierno desperdicia en el sur subdesarrollado y en la burocracia centralizada de Italia gran parte de los impuestos que recauda en el rico norte. Desde hace años Bossi ha pedido un sistema federal para las regiones del país, y ahora quiere que al menos el Ministerio de Industria sea trasladado a la región de Lombardía, donde se ubica Milán, la capital de negocios italiana.

Bossi también exigió recortes a los impuestos, la revisión de decretos con el fin de que los alcaldes tengan más control sobre recursos para la seguridad, y el fin de la participación de Italia en la guerra civil de Libia para que ese gasto sea utilizado en contrarrestar los efectos del recorte fiscal.