Obstaculizada por el combate a las fuentes financieras del terrorismo, al-Qaida en Pakistán está recurriendo a los secuestros para recaudar efectivo, según funcionarios estadounidenses e información de los archivos que tenía Osama bin Laden.

El interés de bin Laden en el secuestro como método para allegarse recursos refuerza las versiones sobre los apuros económicos por los que atraviesa al-Qaida, la cual ha tenido que buscar fuentes alternativas de financiamiento.

Las autoridades no facilitaron detalles sobre la participación de al-Qaida en crímenes específicos, pero los integrantes del grupo han convertido en potenciales víctimas a diplomáticos, turistas y comerciantes.

Aun cuando estaba aislado y oculto en su recinto de paredes altas en Abotabad, Pakistán, bin Laden sabía que al-Qaida había aumentado sus secuestros y llevaba una cuenta sobre los movimientos financieros de la organización. Un comando de una unidad especializada de la Armada estadounidense aniquiló en mayo al fundador de al-Qaida.

"Es claro que hay temporadas en que les es difícil la disponibilidad de dinero", dijo el representante C.A. Dutch Ruppersberger, el demócrata de mayor rango en la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes.

"Hemos visto que sus donantes son menos confiables (en cuanto a los envíos de dinero) y hemos visto que recurren a un número mayor de secuestros a fin de allegarse recursos", agregó.

Expertos del Centro Nacional de Contraterrorismo de la CIA, el Departamento del Tesoro y el FBI, así como militares, intentan, mediante los archivos recuperados, conocer más de las fuentes de financiamiento de al-Qaida y de las repercusiones que tendrá la muerte de bin Laden en el futuro de las arcas del grupo.

Los expertos pretenden identificar a donadores importantes de al-Qaida, en especial personalidades ricas del Golfo Pérsico que tenían vínculos con bin Laden desde que éste actuaba con combatientes en Afganistán durante la guerra contra los ocupantes soviéticos a finales de la década de 1980.

El secretario interino del Departamento del Tesoro para el terrorismo e información financiera, David Cohen, dijo que Estados Unidos ha centrado sus acciones en interrumpir los envíos de dinero de donantes, recaudadores de fondos y facilitadores.

"Quienes simpatizan con al-Qaida deberían preguntarse si sus identidades quedaron descubiertas", dijo Cohen.

Los expertos examinan listas de números encontrados en los archivos de bin Laden, con la esperanza de encontrar cuentas bancarias, tarjetas de crédito o libros de contabilidad que describan los movimientos financieros de la organización, de la cual se sabe que es estricta en cuanto a la rendición de cuentas a sus agentes.

La dirección de al-Qaida en Pakistán pocas veces elogió los secuestros en público, y no se sabe que antes hubiera apoyado la práctica como método para hacerse de recursos.

Históricamente el grupo dependía de las donaciones que le llegaban mediante mensajeros y operaciones de cambio. Hasta los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos, la organización recibía anualmente 30 millones de dólares, pero se le ha constreñido esa afluencia de dinero, dijo Ruppersberger.

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Los periodistas de The Associated Press Kathy Gannon, en Islamabad; Patrick Quinn en Kabul; y Elaine Ganley en París, contribuyeron a este despacho.