El base venezolano de los Grizzlies de Memphis Greivis Vásquez y dos ex jugadores profesionales cautivaron a niños y niñas en una clínica de básquetbol, parte de una iniciativa de "diplomacia deportiva" del Departamento de Estado estadounidense en Venezuela.

El departamento presentó el programa como una oportunidad de promover el entendimiento entre estadounidenses y venezolanos, en momentos en que las relaciones bilaterales están en uno de sus niveles más bajos.

En un ambiente festivo, los niños siguieron paso a paso las enseñanzas sobre baloncesto de Vásquez, el ex jugador de NBA Darvin Ham y Kayte Christensen, retirada de la liga femenina WNBA.

"Me gustaría, y estoy seguro que éste es el propósito de la embajada (de Estados Unidos), que de estas clínicas salgan motivados", dijo Vásquez sobre los niños y niñas de ocho a once años que lo rodeaban.

"Sabemos que no necesariamente de aquí saldrán otros Greivis Vásquez", agregó el base, el tercer venezolano en llegar en la NBA, que debutó en la reciente temporada tras graduarse de la Universidad de Maryland como uno de sus jugadores históricos.

"El mensaje que quisiera que quedase en sus cabezas es que, con esfuerzo, disciplina y sacrificio, todas las metas son posibles", dijo.

El canciller venezolano Nicolás Maduro dijo la semana pasada que las relaciones entre los dos países permanecerán congeladas y que su gobierno no veía posibilidad de mejorarlas, luego de las sanciones que impuso Washington en mayo a la petrolera estatal venezolana por hacer negocios con Irán.

Los gobiernos mantienen relaciones a nivel de encargados de negocios desde principios de año, luego que Caracas no aceptó al representante que se disponía a enviar la Casa Blanca y que, en respuesta, Estados Unidos revocó la visa al embajador venezolano.

Ante estas frías relaciones entre gobiernos, funcionarios y atletas destacaron los lazos que puede crear el deporte.

"Estuve en julio pasado en la Franja de Gaza... y lo que pude aprender de esa experiencia... es que estas clínicas de baloncesto me dieron la oportunidad de enseñar el valor de la amistad", dijo Christensen a la prensa.

El encargado de negocios estadounidense en Caracas, John Caulfield, aseguró que la meta del programa deportivo es "unir culturas".

"Estos programas son muy inclusivos... no importa partido político, la raza, la religión, en el deporte todos somos iguales", dijo.

A pesar de las fricciones, los dos países están unidos por profundos lazos comerciales. Las finanzas del gobierno socialista del presidente Hugo Chávez dependen en gran medida de la venta de petróleo a Estados Unidos y Venezuela también importa grandes cantidades de bienes de consumo de ese país.

Además ambas sociedades comparten gustos, sea a nivel culinario o en su pasión por el béisbol de Grandes Ligas y el baloncesto de la NBA.

"He trabajado en casi toda América Latina y la cultura venezolana es más parecida con la americana que cualquier otro país", dijo Caulfield.

Vásquez, en tanto, remarcó la importancia de la educación que obtuvo mientras jugaba para Maryland.

"Más importante que llegar a la NBA... es que viniendo de muy abajo, me eduqué, hablo dos idiomas, salí adelante", dijo. "La carrera deportiva es corta, en cambio la educación es para siempre, eso no te lo quita nadie".

"En la NBA estoy apenas empezando, estoy orgulloso de lo que he logrado y espero tener más oportunidades", agregó. "Pero eso no es suficiente, lo importante en la NBA, si te quieres mantener, es seguir luchando. Tienes que producir, tienes que trabajar duro, porque la NBA es una ventana que se cierra muy pronto y hay millones de jugadores que vienen atrás".