Gran Bretaña suprimió su política de utilizar exámenes de ADN para identificar la nacionalidad de refugiados africanos y solicitantes de asilo debido a las críticas de que la práctica carece de mérito científico.

El gobierno "no tiene planes de continuar con los exámenes de ADN ni de isótopos con el fin de identificar el país de origen" y además canceló una revisión interna del programa, dijo el viernes la Agencia de Fronteras de Gran Bretaña en un comunicado. La entidad se abstuvo de precisar las causas por las cuales descontinuó el programa.

El proyecto piloto comenzó en el 2009 y suscitó críticas severas de los expertos, quienes dijeron que era imposible precisar la nacionalidad de una persona sólo por sus genes. Las autoridades británicas describían los exámenes como voluntarios, y a algunos solicitantes se les tomaba una muestra de saliva, de cabello o de uña en los casos en los que estaba en duda su nacionalidad.

El gobierno dijo que los exámenes de este tipo proporcionan evidencia valiosa al momento de evaluar si los solicitantes de asilo dicen la verdad en cuanto a su país de origen. Las pruebas fueron utilizadas sólo en personas que afirmaban proceder de Somalia, Etiopía, Kenia, Uganda y Sudán.

Los refugiados tienen derecho a solicitar asilo en Gran Bretaña si pueden mostrar que afrontan persecución en sus países de origen por cuestiones de raza, religión, puntos de vista políticos, orientación sexual u otros factores.

Las personas procedentes de países en los que persiste una mayor represión o hay situaciones caóticas, como Sudán o Somalia, a menudo tienen mayores posibilidades de conseguir el asilo que aquellas procedentes de países con mayor estabilidad, como Kenia.

Expertos de la Agencia de Fronteras de Gran Bretaña confiaban en comparar las muestras de ácido desoxirribonucleico con las ascendencias genéticas en ciertos países, debido a que podrían indicar la procedencia de una persona. Sin embargo, los científicos aseguran que los exámenes redituaban escasas pruebas sólidas.

"La ciencia es una actividad incierta", dijo John Harris, profesor de bioética en la Universidad de Manchester e integrante de la Comisión de Genética Humana, un grupo asesor del gobierno.

"Esto (el programa) quizá fue un error desde el principio, debido a que posiblemente no era confiable", agregó.

El programa se completó en marzo y estaba previsto que se difundiría una evaluación posterior, pero fue archivado.

____

Jill Lawless contribuyó a este despacho.