El gobierno de Estados Unidos pagará a dos empresas europeas expertas en desmontaje de minas cerca de un millón de dólares para que encuentren y destruyan misiles portátiles antiaéreos en campos de batalla de Libia para evitar que sean empleadas por terroristas contra aviones de pasajeros en el extranjero.

Funcionarios de Estados Unidos y Naciones Unidas indicaron que esta medida se adoptó después que autoridades estadounidenses y sus aliados dejaron en claro a líderes de la oposición libia que su cooperación en el hallazgo de los lanzadores de misiles será un factor para recibir ayuda en el futuro.

Esta medida, sin embargo, no alivia los temores de que algunos cargamentos de armas y misiles antiaéreos de fabricación rusa estén todavía en manos de las fuerzas leales a Moamar Gadafi.

Funcionarios militares estadounidense calculan que el mandatario libio acumuló hasta 20.000 de esos sistemas portátiles antes de que el levantamiento popular diera inicio en marzo.