Una sofisticada red de tráfico de drogas que operaba en un barrio hispano de Nueva York y era dirigida por un estadounidense de origen puertorriqueño fue desmantelada esta semana.

Ceferino Pérez, alias "Papo" y a quien las autoridades describieron como "intocable", llevaba más de 25 años dirigiendo la operación de venta de cocaína que contaba con más de una docena de empleados hispanos y obtenía ganancias de 1,8 millones de dólares anuales.

En una habitación del apartamento de Pérez, en el barrio de Yonkers, las autoridades encontraron una fotografía de su cara insertada en una imagen del personaje Tony Montana, interpretado por el actor Al Pacino, en la película "Cara cortada" ("Scarface").

"Demuestra que él estaba orgulloso de lo que hacía", dijo la inspectora de la policía de Nueva York Lori Pollock. "La imagen nos pareció bastante arrogante y narcisista".

Las autoridades anunciaron el arresto de Pérez, de 45 años, en una abarrotada rueda de prensa donde mostraron pistolas, bolsas de cocaína, cientos de billetes, joyas y relojes de oro decomisados.

La fiscalía del condado de Manhattan anunció el encausamiento de otros 21 miembros de la operación que estaban bajo el mando de Pérez y que operaban en East Harlem, conocido como "El Barrio". La mayoría de los acusados son hispanos aunque las autoridades no dijeron de qué nacionalidades.

"Hemos desmantelado una importante operación de drogas cuyo capo estuvo tan aislado que durante años fue virtualmente intocable", dijo el fiscal del condado Cyrus Vance. "Las escuchas telefónicas nos permitieron finalmente descubrir quien estaba detrás de la operación".

Pérez operaba un lucrativo negocio que se valía de traficantes de cocaína que trabajaban en las calles, por turnos, los siete días de la semana. El puertorriqueño les entregaba celulares y vehículos, además de tarjetas de presentación con el número de teléfono de la "empresa".

La operación mantenía "casas escondite" en El Bronx y el condado de Westchester, fuera de la ciudad de Nueva York, donde la cocaína era embolsada para su distribución y donde se guardaban las ganancias.

Nelson Rejab, de 43, y Germán Torres, de 37, eran las fuentes de suministro para Pérez. Las transacciones de cocaína se hacían por kilogramos y cada kilogramo costaba aproximadamente 35.000 dólares. La droga se vendía después en la calle en bolsas que costaban 20 dólares cada una.

"Los individuos encausados hoy operaban un servicio de entrega de drogas de un millón de dólares como si fuera una lavandería o una pizzería", dijo el Comisionado de Policía de Nueva York, Raymond Kelly.

Las autoridades dijeron que los traficantes lidiaban con 75 a 100 compradores cada día. Se tardó en arrestar a Pérez porque éste estaba sumamente protegido.

"En los casos de narcotráfico es muy difícil lograr la colaboración de los informantes, la colaboración de los participantes", dijo el jefe de los subfiscales Daniel Alonso, quien es argentino. "Es muy difícil cuando una persona no es la que está vendiendo de mano a mano la cocaína".

Es la primera vez que las autoridades municipales utilizan una nueva ley que clasifica y diferencia a los cabecillas de redes de narcotráfico de otros traficantes de menos rango. Por ese motivo Pérez enfrenta una posible cadena perpetua.

La nueva ley, impuesta en el 2009, dictamina que si una persona supervisa a cuatro o más traficantes de drogas en el periodo de un año y logra por lo menos 75.000 dólares en venta de drogas se la puede considerar como cabecilla de una red y castigarla con una mayor pena.

Unos 250 agentes de policía fueron usados el miércoles para realizar los arrestos, dijeron las autoridades.

La investigación de la organización duró más de un año.

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Claudia Torrens está en Twitter como @ClaudiaTorrens