El presidente de Yemen planea regresar a su país pocos días después de haber sido atendido en Arabia Saudí por las graves lesiones que sufrió en un ataque a su palacio, dijeron funcionarios, mientras cientos de miles de sus opositores salieron el viernes a las calles para manifestar que no será bienvenido.

El presidente Alí Abdalá Salé sufrió graves quemaduras en la explosión del tres de junio en su palacio, que hirió a otros dirigentes de alto rango y mató al menos a 11 guardias. En su ausencia, los partidos yemeníes de oposición han tratado de persuadir al partido gobernante a unirse a ellos en un liderazgo transicional que excluiría realmente a Salé, quien ha resistido una presión tremenda, tanto en el país como en el extranjero, para que renuncie.

Sin embargo, sus partidarios han insistido en que el presidente regresará y retomará sus funciones, y el poderoso hijo de Salé, Ahmed, quien comanda algunas de las fuerzas militares mejor entrenadas del país, se quedó en Yemen para ayudar a mantener el control en nombre de su padre.

El oficial del partido gobernante Yasser al-Yamani dijo que los planes para dar la bienvenida al asediado líder están en marcha.

"El va a regresar a casa después de que informes médicos dijeron que está mejorando", dijo el viernes a The Associated Press.

Un comunicado que citaba a un funcionario presidencial dijo que Salé volvería "en días".

Funcionarios en Arabia Saudí dijeron que Salé estaba completando su tratamiento y ha sido capaz de hacer algunos ejercicios físicos simples. Los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato debido a lo delicado del tema, dijeron que Salé pretende regresar a su país.

Hay mucho en juego en la inestabilidad política de Yemen, que comenzó con las protestas contra el gobierno en febrero. El país es el más pobre en el mundo árabe, sufre numerosos conflictos internos y es una fuente potencial de inestabilidad para la vecina Arabia Saudí y otros lugares de la península arábiga ricos en petróleo, además de albergar una activa rama de al-Qaida.

El movimiento mayoritariamente pacífico dio paso a batallas en las calles cuando las milicias tribales se levantaron en armas a fines de mayo.

El líder tribal al mando de esos combatientes advirtió a Salé que no retornara.

"No aconsejo a Salé regresar a Yemen... Los enfrentamientos se incrementarán y el ciclo de violencia y muerte entre los yemeníes aumentaría", dijo el jeque Sadeq al-Ahmar, en una entrevista con el periódico Asharq al-Awsat, de propiedad saudí.

El viernes, cientos de miles de manifestantes salieron a las calles en lo que se ha convertido una manifestación habitual después de la principal oración musulmana de la semana. Una multitud clamó para que el rey Abdalá de Arabia Saudí mantenga a su presidente fuera de Yemen.

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Los redactores de The Associated Press Abdula al-Shihri en Riad, Arabia Saudí, y Matthew Lee en Washington contribuyeron a este reporte.