El representante demócrata Anthony Weiner renunció el jueves a su escaño, diciendo que no podía seguir en el Congreso tras la intensa controversia por los mensajes sexualmente explícitos que envió a varias mujeres vía internet.

El legislador de 46 años hizo el anuncio en su distrito de Nueva York tras dos semanas en las que intentó librarse de la presión para que renunciara. Weiner volvió a ofrecer disculpas por "la vergüenza que he causado" y dijo que esperaba seguir luchando por las causas preferidas de los que lo eligieron.

"Estoy aquí hoy para disculparme nuevamente por los errores personales que cometí", dijo leyendo una breve declaración en el condado neoyorquino de Brooklyn. "Me disculpo ante mis vecinos y mis representados, pero particularmente, ante mi esposa, Huma".

Su decisión de renunciar pone fin a un escándalo en el que no hubo relaciones sexuales, sino que estuvo basado en el uso inapropiado que hizo el congresista de las redes sociales Twitter y Facebook.

En un principio, el legislador negó haber enviado fotos inapropiadas, pero luego dio marcha atrás en una conferencia de prensa y reconoció que había mentido al respecto, ya que intercambió instantáneas y mensajes lascivos con varias mujeres.

Su confesión desató un frenesí en la prensa y por internet al estilo de los periódicos sensacionalistas, el cual fue aumentando con la aparición de fotos sexualmente sugestivas suyas en una página en línea.

La esposa de Weiner, Huma Abedin, alta asesora de la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton, no estaba presente cuando él anunció su decisión, como lo estuvo hace 10 días cuando aquél anunció haber enviado los mensajes y las fotos.

Weiner agregó que había esperado permanecer en el Congreso, pero admitió que la situación lo hacía imposible. En cambio, dijo que renunciaría "para que mis colegas puedan volver a trabajar, mis vecinos puedan elegir a un nuevo representante y, lo más importante, que mi esposa y yo podamos seguir consolándonos del daño que he causado".

En parte, su mensaje se hizo eco de lo que los líderes del partido habían venido diciendo desde hacía días cuando lo exhortaban a renunciar para que los demócratas pudieran seguir afianzándose para la campaña electoral del 2012 sin críticas constantes de los republicanos por cuestiones de moral.

Weiner, de 46 años, tomó una licencia y ha estado en tratamiento en un lugar no precisado desde el fin de semana pasado. Hasta la conferencia de prensa del jueves, no se le había visto en público desde que el sábado dijo a la prensa que se proponía volver a trabajar.

Varios funcionarios habían dicho en los últimos días que Weiner se resistía a tomar una decisión sobre su carrera sin consultar antes a su esposa, que había viajado al exterior en una misión con la secretaria de Estado poco después que estalló el escándalo. La esposa, que está embarazada del primer hijo del matrimonio, regresó el martes por la noche.

Se prevé que el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, convoque a una elección especial para ocupar la banca que deja vacante.

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