El primer ministro griego George Papandreou reemplazó el viernes a su ministro de Finanzas en una amplia reorganización del gabinete para contrarrestar la ira por las medidas de austeridad destinadas a evitar una moratoria de pagos.

El cargo crucial que ocupa George Papaconstantinou desde que comenzó la crisis de la deuda a fines del 2009, será asumido ahora por el ministro saliente de Defensa, Evengelos Venizelos, figura prominente en el Partido Socialista y quien rivalizó con Papandreou por la dirección del partido hace cuatro años.

Venizelos, de 57 años y profesor de leyes constitucionales, es considerado el principal rival socialista de Papandreou. Un veterano que ha ocupado diversos ministerios, Venizelos encabezó la campaña final de Grecia para la realización de los Juegos Olímpicos del 2004 como ministro de Cultura, y ha dirigido diversas carteras como las de justicia, desarrollo y transporte.

Papaconstantinou, cuya popularidad se deterioró cuando dispuso recortes al presupuesto y alzas de impuestos como parte de un acuerdo de rescate financiero internacional, pasa al ministerio del Medio Ambiente y Energía.

Las carteras del gobierno también fueron redistribuidas para atender las demandas de que se agilicen las reformas como proponen los observadores de la deuda de Grecia en la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Fue creado un nuevo ministerio para la reforma administrativa a fin de reducir el enorme tamaño del sector público.

El nuevo gabinete fue juramentado poco después del nombramiento de los cargos, y los nuevos ministros se dirigían a una reunión del gabinete con el primer ministro.

La reorganización es el más reciente intento de Papandreou para afrontar una severa crisis política que amenaza con descarrilar las acciones del país para salir de las dificultades en las que se encuentra debido al abultamiento de su deuda.

Los temores de que Grecia pudiera anunciar una moratoria de pagos han tenido sus efectos negativos entre los inversionistas en todo el mundo en los últimos dos días, con las posteriores bajas en los mercados bursátiles y el euro.

Si Grecia declarara una moratoria suscitaría un pánico mayor en los mercados financieros, perjudicaría a los bancos en Grecia y todo Europa, y generaría un efecto dominó en otras economías europeas que afrontan dificultades como Portugal, España e Irlanda.