Aficionados enfurecidos causaron destrozos en las calles de Vancouver tras la derrota del equipo de hockey sobre hielo de la ciudad en el séptimo partido por la Copa Stanley ante Boston.

Casi 150 personas tuvieron que recibir atención médico en los hospitales y se informó de casi un centenar detenidos por los desmanes.

Varios autos estacionados fueron incendiados, otros fueron volcados y algunas personas lanzaron botellas de cerveza contra pantallas gigantes de televisión tras la derrota el miércoles de los Canucks de Vancouver ante los Bruins de Boston en el partido decisivo por el título de la Liga Nacional de Hockey sobre Hielo (NHL).

Más adelante, vándalos destrozaron vidrieras y saquearon tiendas por departamentos.

"Tenemos un pequeño número de vándalos en las calles de Vancouver causando problemas", dijo el alcalde Gregor Robertson. "Es absolutamente vergonzoso y de ninguna manera representa a la ciudad de Vancouver ... Hemos tenido una extraordinaria jornada en los playoffs, una gran celebración. Lo que sucedió esta noche es despreciable".

El jefe de la policía de Vancouver, Jim Chu, dijo que nueve de sus agentes resultaron heridos. Uno de ellos requirió de 14 puntos de sotura tras ser impactado por un ladrillo. Chu dijo que algunos agentes sufrieron mordidas.

Anna Marie D'Angelo, portavoz de la agencia de servicios médicos en la ciudad, indicó que tres personas ingresaron al hospital con heridas de arma blanca y que un individuo permanece en estado grave por un fuerte golpe en la cabeza tras sufrir una caída.

Policías de la región fueron desplegados en le centro de la ciudad, y Robertson dijo que las cosas comenzaban a quedar bajo control, pero las imágenes y el ambiente que persistió hasta altas horas de la noche parecían indicar otra cosa.

Tomó cuatro horas antes de que el centro de Vancouver recuperase la calma.

Aunque Robertson dijo que no hubo muertos, las ambulancias tuvieron problemas para ingresar a la zona a ayudar a los heridos. Imágenes televisivas mostraron a una mujer joven con sangre en el rostro.

La turba gritaba palabras soeces y algunos hasta saltaron sobre los incendios que provocaron mientras que la policía antidisturbios llegaba para tratar de restaurar el orden en las calles céntricas de la ciudad, que quedaron cubiertas de basura y enrarecidas por humo.

El caos hizo recordar otro que ocurrió en la ciudad en 1994 luego que los Canucks perdieron el séptimo partido ante los Rangers de Nueva York.

La violencia pareció iniciarse cuando fanáticos quemaron un oso de peluche decorado para simbolizar a los Bruins. Otros cantaban una canción de juerga mientras bailaban sobre un coche volteado.

La portavoz policial Jana McGuinness dijo que los responsables por los daños promediaban 22 o 23 años y estaban en el centro de la ciudad específicamente para crear caos, no para ver hockey.