El parlamento español aprobó el jueves una ley que destierra prácticamente los refrescos, el pan de fabricación industrial y los dulces de las escuelas, en un intento de las autoridades por combatir la obesidad infantil.

La norma, que entrará en vigor en los próximos días, prohibe "la venta de alimentos y bebidas con un alto contenido en ácidos grasos trans, ácidos grasos saturados, sal y azúcares".

El objetivo es frenar el aumento de la obesidad infantil en España, que afecta a un 20% de los menores, según datos de la Asociación Española de Pediatría.

La llamada ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición sólo permitirá a los colegios vender productos que cumplan una serie de requisitos nutricionales en máquinas expendedoras o cafeterías.

Además, las escuelas con servicio de comedor para los alumnos deberán servir menús basados en una dieta "variada, equilibrada y adaptada a las necesidades nutricionales" de los niños.