La presidenta Dilma Rousseff lanzó el jueves un programa para construir dos millones de casas hasta 2014 para pobladores de ingresos bajos y medios,.

"Este programa trata de crear las condiciones para que las personas alcancen el sueño de la casa propia", dijo Rousseff al presentar el programa en una ceremonia en Brasilia. "La casa es el espacio donde se construyen las relaciones afectivas, se crían los hijos, es donde las personas alcanzan el anhelo del abrigo y la seguridad".

Se trata de la segunda parte del programa Mi Casa, Mi Vida, cuya primera edición, lanzada en marzo de 2009 apuntó a construir un millón de casas para disminuir el déficit de 7 millones de viviendas en Brasil.

En la segunda fase, entre 2011 y 2014, el gobierno invertirá 78.500 millones de dólares, de los cuales 48.000 millones corresponden a inversiones y el resto será otorgado en financiamiento por medio de bancos estatales.

Del total de residencias proyectadas, 1,2 millones se destinarán a familias que ganan hasta tres salarios mínimos por mes, equivalente a 1.000 dólares, que constituye el segmento de la población donde se concentra la mayor parte del déficit habitacional.

En estos casos, la casa es otorgada en forma gratuita a los beneficiarios, mientras que las familias de ingresos mayores reciben una parte del valor de la casa como subsidio y el resto es financiado por una institución bancaria estatal.

El plan brasileño de vivienda ha servido como modelo para otros países, incluyendo a Venezuela, que recibe asesoría de la Caixa Económica Federal, principal institución de financiamiento de vivienda popular, para su programa habitacional.

La primera parte de Mi Casa Mi Vida fue criticado por atrasos en la entrega de las casas y porque únicamente 40% de las casas estaban destinadas a la población de más bajo ingreso.

Al mismo tiempo, medios de prensa publicaron informaciones de beneficiarios que vendían las casas recibidas para regresar a las zonas de donde habían salido o de personas de escasos ingresos que no podían pagar los 50 reales (31 dólares) por mes que debían entregar por la residencia.

Ante ello, el nuevo programa aumentó a 60% la porción de residencias para los más pobres y estableció reglas para que quienes obtuvieron la casa totalmente subsidiada no la pueda vender antes de 10 años de recibirla.

El ministro de las Ciudades, Mario Negromonte, destacó que en la nueva etapa del programa se amplió la faja de ingresos con acceso a las viviendas, al tiempo que las casas serán mayores y tendrán mejorías en la construcción

Entre ellas, las nuevas casas incluirán paneles solares para el calentamiento de agua, lo que permitirá reducir el gasto de electricidad.

El empresario Paulo Savady Simao, presidente de la Cámara Brasileña de la Industria de la Construcción, elogió la primera parte del programa porque logró alinear la cadena de la construcción, generó un número récord de empleos y atendió una necesidad de la población más necesitada del país.

Igualmente, la dirigente de los agricultores familiares Elizangela dos Santos, consideró que el programa habitacional ha sido "vital para que los pequeños productores puedan permanecer en el campo".