Jason Terry ha descubierto una fórmula sencilla para hacer que toda la plantilla vuelva, con la intención de defender el título de la NBA.

Mientras que todos hacían sus entrevistas luego del encuentro, aún emocionados por el primer campeonato para el equipo y para casi todos los involucrados, Terry le pidió al alemán Dirk Nowitzki que fuera con él a la oficina de Donnie Nelson, el presidente del equipo, con el fin de cabildear para la renovación inmediata de los contratos con Tyson Chandler, Caron Butler, el puertorriqueño José Juan Barea, y el resto de los jugadores que se convertirán en agentes libres.

"Algunos sueldos serán mayores que otros", le dijo Terry a Nowitzki, "pero tenemos que dejar esto intacto".

Quizás no sea tan fácil.

Incluso si los Mavericks quisieran conservar a todo el plantel, los jugadores tendrían que estar de acuerdo. Particularmente Chandler y Barea subieron de valor esta postemporada y merecerían ver en cuánto pueden cotizarse en el mercado. También Butler es agente libre por primera vez. Los reservas Brian Cardinal, DeShawn Stevenson y el serbio Peja Stojakovic también tendrían interés por ver si otro equipo les ofrece más dinero o un papel más determinante.

Luego existe el gran obstáculo de no saber cuál será el límite salarial porque el contrato colectivo de trabajo está por expirar.

"En un mundo ideal, mantenemos intacto al equipo y conseguimos otro título", dijo Nelson. "Ninguno de nosotros sabemos cómo va a estar el mercado. Estamos en suspenso".

Todo empieza con Chandler, quien probablemente esté en la parte alta de la lista de agentes libres.

Es un pívot atlético de 2,13 metros (7 pies) que tiene el juego tradicional del jugador alto, además de que tiene 28 años y está en la mejor etapa de su carrera. Viene de haber ganado el Mundial con Estados Unidos y el campeonato de la NBA, y fue el alma de ambos equipos.

Pero más que nada, está sano luego de varios años con lesiones que incluyeron canjes y equipos volubles, preocupados por su historial médico. El pívot agradece que los Mavericks se la hayan jugado con él y le encantó esta temporada.

Pero negocios son negocios.

"Odias cuando pasa esto... pero así es", dijo.

Chandler confesó que su padre le dijo recientemente que el lazo con sus compañeros de esta temporada 2010-11 durará para siempre. Estuvo de acuerdo y llamó a sus compañeros "mis hermanos".

Barea no fue tan impreciso.

El puertorriqueño dijo que quiere quedarse, incluso si pasa de ser titular en la final a volver a la banca la próxima temporada. Probablemente pueda obtener la recompensa de volverse titular.

Por otra parte, es difícil quejarse del lugar que tiene aquí.

"No voy a mentir, me gusta el papel que tengo en este equipo", dijo Barea. "La situación que tengo en Dallas y con el entrenador que tengo y mis compañeros, no quiero cambiar eso. Entonces espero estar aquí el año entrante y a ver qué pasa".