Varios políticos se vieron obligados el miércoles a usar helicópteros para acceder al parlamento regional de Cataluña y eludir a cerca de 2.000 manifestantes que protestaban por los planes de recorte del gasto público en sanidad y educación.

La policía dijo que se vivieron escenas de tensión cuando los parlamentarios llegaban a pie entre gritos e insultos al parque de la Ciutadella, en el centro de Barcelona, donde se encuentra el parlamento.

Hasta 25 diputados, incluido el presidente catalán Artur Mas, se vieron obligados a usar helicóptero para acceder al pleno, en el que se debate un presupuesto muy restrictivo para combatir la crisis de deuda que sacude a esta región del noreste de España.

En total, 400 policías se apostaron en la zona para impedir que algunas personas pudieran irrumpir en el parlamento. Los agentes cargaron contra los manifestantes, concentrados en los alrededores del parque, para romper el bloqueo y permitir a los políticos entrar en el edificio y ocupar sus escaños.

Los altercados concluyeron con una veintena de heridos.

"Creo que es importante estar aquí manifestándonos contra los recortes de gasto, porque un recorte social del gasto con la excusa de la crisis es una gran farsa", dijo Mariela Pita, una de las manifestantes.

Centenares de los concentrados abandonaron el lugar, pero otros muchos permanecieron en las inmediaciones del parlamento. Aunque los organizadores de la protesta criticaron el acoso al que se sometió a los políticos, el presidente catalán dijo que recurrirá al "uso legítimo de la fuerza" para dispersar la movilización si es necesario.

"Se han traspasado las líneas rojas", afirmó Mas. "Nada ni nadie podrá frenar el trabajo de un parlamento democrático", agregó.

La protesta es parte de lo que ya se conoce como la "revolución de los indignados" o el movimiento 15-M. Se trata de centenares de personas, en su mayoría jóvenes, que desde hace un mes muestran en las calles su descontento con la clase política en general, el desempleo, los bancos y la salida que se está dando a la crisis económica.

La mayoría de protestas han sido pacíficas, pero los incidentes de Barcelona y el acoso al que se vieron sometidos los políticos en Cataluña provocaron una ola de críticas en todo el país.

"Las agresiones y los insultos a los políticos son agresiones e insultos a los representantes del pueblo", aseguró desde Madrid Ramón Jáuregui, ministro de la presidencia del gobierno español.

"Admito la protesta de 2.000 personas, pero les quiero recordar a estos 2.000 que ha habido 3.200.000 ciudadanos que han votado a esos representantes que han sido agredidos", subrayó.

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El periodista de APTN Hernán Múñoz contribuyó con este despacho desde Barcelona.