Los muertos por la represión de las protestas en Siria exceden los 1.100 y los detenidos son más de 10.000, y entre ellos hay mujeres y niños, denunció hoy la Alta Comisaría de la ONU para los Derechos Humanos.

"Hemos recibido numerosos informes denunciando el excesivo uso de la fuerza por parte de las fuerzas sirias contra los civiles, la mayoría de ellos manifestantes pacíficos", señala un informe presentado hoy al Consejo de Derechos Humanos.

El documento afirma que "civiles desarmados" fueron blanco "de francotiradores ubicados en los techos de edificios públicos y de tanques desplegados en zonas densamente pobladas".

Sin embargo, el organismo de la ONU señaló que sus colaboradores no pudieron entrar en Siria, lo que dificultó la recogida directa de información.