A la espera de que el Parlamento griego vote hoy un nuevo e impopular paquete de medidas de ahorro, los griegos afrontan una nueva huelga general de 24 horas, la tercera de este año.

Convocada por los sindicatos mayoritarios, la huelga paraliza la circulación de trenes y barcos y afecta también a la prensa, pues se han sumado a ella los periodistas de todos los medios.

Permanecen también cerrados los bancos, los ministerios, los servicios al público, las guarderías infantiles y las empresas estatales en vías de privatización.

Los hospitales públicos atenderán únicamente casos de emergencia, los medios de transporte urbano harán paros por algunas horas y el comercio en Atenas cerrará tres horas al mediodía.

La excepción está vez son las aerolíneas y los aeropuertos, que funcionarán normalmente permitiendo los vuelos para no afectar al turismo, y un par de portales informativos en el ciberespacio que en los últimos meses suelen informar en directo de lo que ocurre en las manifestaciones.

Los griegos protestan así contra la implementación de un paquete adicional de medidas de austeridad del que depende que continúe recibiendo ayuda de la Unión Europea (UE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) para evitar la quiebra.

Además, la Confederación General de Trabajadores (GSEE), la Unión de Funcionarios Públicos (ADEDY) y el Movimiento de Trabajadores (PAME), afiliado al Partido Comunista, han convocado a dos manifestaciones para las 11.00 hora local (08.00 GMT) en el centro de Atenas, que coincidirán frente al Parlamento.

Se les sumará el movimiento de los "indignados" griegos, quienes llevan ya 21 días acampados en la plaza Sintagma, frente al Parlamento, con la petición de un cambio y "que se vayan ya" los "ladrones".

Los descontentos, a través de Internet, han llamado a formar una cadena humana alrededor del Parlamento, donde está previsto que se empiece a tramitar el nuevo acuerdo de medidas pactado con la UE y el FMI, a la espera de recibir un quinto tramo de ayuda de 12.000 millones de euros, imprescindible para que el país no quiebre hacia el próximo mes.

El último paquete de ahorro con el que el Gobierno quiere añadir 78.000 millones de euros al saldo de las cuentas del Estado y rebajar el déficit al 7,5 % del Producto Interior Bruto (PIB) este año, comprende privatizaciones, recortes salariales, cierre de empresas públicas y aumentos de impuestos.

El primer ministro griego, Yorgos Papandréu, corre el riesgo de que el nuevo paquete de medidas no obtenga el apoyo de parte de su grupo parlamentario, que cuenta con 156 del total de los 300 escaños de la Cámara, tras la retirada anoche de un diputado y la declaración de otro de que no votará a favor.

Papandréu tiene previsto mantener una reunión extraordinaria con el presidente heleno, Carolos Papulias, a las 13.00 hora local (10.00 GMT), que según la prensa local está relacionado con el riesgo de que las medidas no sean aprobadas.

Según los medios griegos, en una reunión extraordinaria de los ministros de Finanzas del Grupo del Euro en Bruselas anoche sobre Grecia quedó claro que los socios europeos exigen que el paquete de medidas y las leyes pertinentes sean aprobadas por el Parlamento griego.