El arresto en Pakistán de varias personas que suministraron información a la CIA antes de la operación estadounidense que concluyó con la muerte de Osama bin Laden es un reflejo de las difíciles realidades de hoy en el mundo, dijo el miércoles el secretario de Defensa Robert Gates.

Aunque Gates no confirmó directamente los reportes, sus comentarios fueron el primer reconocimiento público por parte de funcionarios estadounidenses de los arrestos en Pakistán, el choque más reciente entre Washington e Islamabad desde la operación del dos de mayo en territorio paquistaní.

Reflejando la creciente impaciencia del Congreso con la guerra en Afganistán y el respaldo poco entusiasta de Pakistán, el senador demócrata Patrick Leahy le preguntó a Gates en una audiencia en el Capitolio: "¿Hasta cuándo apoyamos a un gobierno que nos miente? ¿Cuándo diremos 'ya basta'?".

Gates respondió que con base en sus 27 años de experiencia en la CIA y más de cuatro como jefe del Pentágono, "la mayoría de los gobiernos se mienten entre sí. Así se hacen las cosas".

"¿También arrestan a las personas que nos ayudan, mientras dicen ser nuestros aliados?", dijo Leahy.

"A veces", respondió Gates y añadió: "A veces envían gente para que nos espíe. Esa es la realidad del mundo con el que lidiamos".

El áspero intercambio tuvo lugar durante una audiencia generalmente amigable en la subcomisión de asignaciones militares del Senado, cuyos miembros elogiaron a Gates y al almirante Mike Mullen, jefe del estado mayor conjunto de las fuerzas armadas estadounidenses, por su servicio en tiempos difíciles de guerra.

Mullen habló de las dificultades para reparar las relaciones con Pakistán, pero los arrestos han causado una nueva brecha en esos vínculos, enfureciendo al Congreso, que controla los miles de millones de dólares que Islamabad recibe en ayuda.