Las autoridades costarricenses duplicarán hasta 600 los efectivos de la policía turística en los próximos cuatro años.

El ministro de Turismo, Allan Flores, detalló el miércoles que esa cartera ofrecerá recursos por 600.000 dólares durante el plazo de vigencia del convenio con el ministerio de Seguridad para implementar el plan.

"Este ejemplo de coordinación en el área de seguridad busca que el país sea más seguro, lo que a la postre no sólo beneficiará a turistas nacionales y extranjeros, sino también a todas las empresas que dependen del turismo y a todos los ciudadanos en general", comentó Flores en rueda de prensa.

El turismo es la principal fuente de divisas de Costa Rica, con ingresos por unos 2.100 millones de dólares el año pasado gracias a la llegada de unos 2,1 millones de turistas, un 9,2% más que en el 2009 de acuerdo a datos del Instituto de Turismo.

Para el primer trimestre del 2011 el incremento fue de 7,8% en relación al mismo lapso el año pasado, para un total de ingresos de 685.959 extranjeros.

"Vemos con entusiasmo la recuperación del sector turístico, sin embargo el reto está en aumentar la estadía y el gasto promedio de quienes nos visitan, que cayeron durante la crisis de los años anteriores", dijo Flores al detallar que la estadía por ejemplo estaba en unos 12 días antes de la crisis y actualmente está en 10,5 días.

Cifras aportadas por el ministro de Seguridad, Mario Zamora, indican que desde la creación de la policía turística en el 2007, se reporta una baja de más del 40% en la totalidad de delitos denunciados por turistas entre 2006 y el 2010.

Los oficiales de este cuerpo policial reciben capacitación diferenciada, no solo en el aprendizaje del inglés, sino en temas como atención al visitante, geografía de Costa Rica, identificación de monedas y documentos falsos o alterados, así como combate de la explotación sexual comercial de menores de edad y la trata de personas.

Hace unas semanas el gobierno británico advirtió que "ocho ciudadanos extranjeros (incluido uno británico) han desaparecido en los últimos dos años (en Costa Rica) y algunas de estas desapariciones tienen relación con actividad criminal".

La nota surgió como respuesta a la presión de la familia de Michael Dixon, un periodista británico que desapareció tras dejar su habitación en un hotel en Tamarindo, en el Pacífico norte del país, para salir a pasear en octubre del 2009.

Flores lamentó lo sucedido al afirmar que los hechos donde se han visto involucrados extranjeros, "han sido fortuitos" y defendió a Costa Rica como "un país muy seguro para los visitantes".