Cientos de universitarios salieron hoy a las calles de Managua, con velas en la mano, para exigir a las autoridades elevar de 6 a 15 años de cárcel la pena máxima a los menores de 18 años de edad que cometen delitos graves.

Los manifestantes recorrieron cerca de tres kilómetros de calles de la capital nicaragüense, en la que se presentaron problemas en el tráfico de vehículos, para demandar una reforma al Código de la Niñez y la Adolescencia.

El dirigente estudiantil Rolman López dijo a Efe que en la protesta pacífica recolectaron firmas para solicitar a los diputados de la Asamblea Nacional una reforma a ese Código, aprobado en 1998.

El grupo de universitarios ha recolectado 10.000 firmas y espera alcanzar 100.000 para respaldar una iniciativa de reforma al Código de la Niñez y Adolescencia, agregó.

Un grupo de universitarios exigen una reforma a ese cuerpo de leyes tras la muerte del estudiante de arquitectura, Evans Omar Ponce, de 20 años, quien fue asesinado a puñaladas el mes pasado por seis adolescentes para robarle su teléfono móvil.

Ese crimen ocurrió a plena luz del día, en el nuevo centro de Managua, a escasos metros de la sede de la Policía Nacional.

Durante la manifestación, en la que cada uno de los estudiantes alzaba una vela encendida, participó Lucrecia Ponce Portobanco, madre del universitario asesinado.

La semana pasada, el diputado opositor Carlos García propuso al Parlamento elevar de 6 a 15 años de cárcel la pena máxima a los menores de edad que cometen delitos graves.

Esa iniciativa de reforma al Código de la Niñez y la Adolescencia establece, entre otras cosas, que los jóvenes entre 15 y 18 años de edad responsables de crímenes de alta peligrosidad como homicidio, asesinato, violación, tráfico de drogas o parricidio puedan ser condenados hasta un máximo de 15 años en un centro correccional.

Actualmente el castigo que paga un menor por estos delitos es de un máximo de 6 años en un centro correccional.

La presidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Alba Luz Ramos, pidió hoy buscar una "solución en conjunto y no aislada" a la criminalidad juvenil en Nicaragua.

"Los adolescentes también son víctimas de violencia en sus hogares, en la sociedad misma, entonces hay que ver los problemas en su conjunto y buscarle soluciones", razonó Ramos, en declaraciones a periodistas que le consultaron sobre ese debate.

Organismos de la sociedad civil y los 18 jueces de los tribunales de los adolescentes se han pronunciado en contra de una eventual reforma al Código de la Niñez y más bien han pedido a las autoridades fortalecer los programas de atención integral a jóvenes en riesgo.