Cerca de treinta universidades e instituciones, en su mayoría latinoamericanas, culminan hoy un encuentro en Quito para establecer unos indicadores sobre la cualidad de su enseñanza, que favorezcan la creación de un "espacio común" de educación con Europa.

El proyecto Infoaces, que inició este año y cuyo coordinador general es la Universidad de Valencia (España), pretende elaborar unas pautas que permitan al público universitario obtener información clara, que se podrá consultar por Internet, acerca de las prestaciones que ofrecen los casi 90 centros participantes.

"De las instituciones de Educación Superior latinoamericanas sabemos lo que publican algunas universidades públicas y algunos estudios del Gobierno, pero no contamos con un sistema de indicadores generalmente aceptado, como hay en otros espacios como el europeo o el asiático", dijo a Efe Roberto Beltrán, Director General Académico de la Universidad de Loja.

Esos indicadores deberían informar, por ejemplo, sobre su infraestructura, estructura organizativa, los procesos de enseñanza y aprendizaje, la formación del docente y qué tipos de programas internacionales tienen las universidades, explicó Beltrán, coordinadora de Infoaces en la región andina.

"Pretendemos crear un sistema integral de información para las instituciones de Educación Superior de América Latina, de manera que estamos dando una importante aportación para la construcción del llamado Espacio Común de Educación Superior entre América Latina y Europa", explicó a Efe José Miguel Carot, coordinador del proyecto de la Universidad de Valencia.

Las ventajas de ese proyecto, que tiene una duración de 3 años, son múltiples: dar información de primera mano al mundo universitario, favorecer el desarrollo institucional y la cooperación académica, ser útil para los Gobiernos a la hora de la asignación presupuestaria a cada centro y también escapar de los típicos ránking de las mejores universidades del mundo.

"No dudo que Harvard sea una buena universidad - afirmó Carot - pero el número de alumnos que puede acceder no es comparable con otras universidades con una repercusión regional más importante, con un perfil más docente de servicios a la sociedad y con un fuerte impacto relativo en el entorno social".

En relación a los presupuestos gubernamentales, Beltrán citó el caso de Ecuador, en el que "la asignación presupuestaria es de hace 4-5 años, al ojo", por lo que el proyecto actualizaría y organizaría los datos para una correcta distribución de recursos.

Para el éxito del programa, Beltrán subrayó que el principal escollo a superar son "los lenguajes" porque "los sistemas (de educación superior) son diferentes dependientemente de la región".

Por ejemplo, en algunos países la formación técnica no es considerada Educación Superior, citó.

Para Carot, el espíritu de este proyecto es también el de unir los mundos académicos de ambos lados del océano y aprender unos de otros: "Me parece que la aportación social y el compromiso social de las universidades latinoamericanas es algo que para nosotros, para Europa, podría ser un buen ejemplo", dijo.

El proyecto, con un presupuesto de casi 2,5 millones de euros (unos 3,5 millones de dólares), está financiado en gran parte por la Comisión Europea, y en él colaboran otras siete entidades, entre ellas el Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (Iesalc) y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).