El ministro italiano de la Defensa, Ignazio La Russa, ha manifestado que el Gobierno conservador de Silvio Berlusconi "no está en riesgo", pese a los resultados adversos registrados en los 4 referendos celebrados entre el domingo y el lunes en el país transalpino.

En una entrevista publicada hoy con el diario "La Stampa", La Russa se refirió al próximo test parlamentario del 22 de junio al que se someterá el Ejecutivo conservador en la Cámara de los diputados para comprobar los apoyos con los que cuenta.

"Se votará, creo, porque en estos casos siempre hay alguien que se levanta y lo pide (...). De todos modos el Gobierno no está en riesgo. Además si hubiera algún problema se vería antes, digamos antes del 21, no el 22, pero repito no hay ningún riesgo", aseguró el titular de Defensa.

La Russa se mostró convencido de que el partido federalista Liga Norte, socio en el Gobierno de Berlusconi, no romperá la alianza, pese a las críticas y las advertencias que algunos miembros de esta formación han lanzado en los últimos días en esa línea.

"Si la Liga se desmarca se va a votar y esto ellos lo saben tan bien como yo. ¿Por qué deberían? No pueden cargar las responsabilidades del referéndum y de las municipales ni a Berlusconi ni a Giulio Tremonti (ministro de Economía)", agregó.

El partido de Berlusconi, el Pueblo de la Libertad (PDL) ya sufrió un importante varapalo hace dos semanas en las elecciones municipales, cuando perdió la alcaldía de Milán, uno de sus feudos tradicionales y con 20 años de gobierno de centroderecha a sus espaldas y entonces la Liga acusó a la fuerza de Berlusconi de hacerle perder votos.

Uno de los principales desacuerdos que existen en este momento en el seno de la mayoría conservadora es la petición de una reforma fiscal por parte de la Liga, a la que se opone el titular de Economía, que no la considera factible en este momento.

Berlusconi encajó ayer un nuevo revés político en las urnas, donde los italianos decidieron en referéndum rechazar un retorno a la producción de energía nuclear, así como invalidar la ley del "legítimo impedimento", uno de sus escudos judiciales al que se había acogido en varias ocasiones para ausentarse de los juicios que tiene pendientes.

Desde las filas del Gobierno se había promovido la abstención para evitar la validez de unos referendos en los que se decidía sobre dos temas muy defendidos por el Ejecutivo como la vuelta a la energía nuclear y la ley del legítimo impedimento.

Sin embargo más de un 57 por ciento de los italianos en el territorio nacional acudieron a las urnas superando la barrera del 50 por ciento más uno necesaria para que las consultas fueran válidas.

Asimismo, los resultados de las consultas arrojaron una aplastante victoria del sí a la derogación de las leyes sometidas a consulta, ya que entorno al 95 por ciento de los votantes se expresaron afirmativamente.

Además del "legítimo impedimento" y de la vuelta a la energía nuclear, los italianos también se pronunciaron y rechazaron en referendo la ley que abría las puertas a la privatización del agua y una parte de otra norma sobre tarifas del servicio hídrico.

Los prensa italiana coincide hoy en señalar el golpe infligido por los italianos al Gobierno, mientras que desde el principal partido de la oposición el Partido Demócrata (PD) se pidió la dimisión de Berlusconi.