La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, afirmó hoy que, pese a los alegados atrasos, las obras para el Mundial de fútbol que Brasil organizará en 2014 y para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016 serán concluidas a tiempo.

"Sin duda" (que las obras serán realizadas a tiempo), afirmó la presidenta en una columna para diarios regionales publicada los martes y en la que responde a preguntas de ciudadanos.

Rousseff explicó que la Presidencia está trabajando en conjunto con los gobiernos regionales y las alcaldías de las ciudades responsables por las obras, y que acordaron reuniones periódicas en las que serán evaluado el avance de los proyecto.

"Ya tuvimos un primer encuentro y nos vamos a reunir a cada tres meses para vigilar el cronograma de las obras", afirmó.

La gobernante dijo que, de las 12 ciudades que serán sede del Mundial de 2014, 11 ya realizaron las respectivas licitaciones para la construcción o la reforma de sus estadios y 10 ya iniciaron las obras de los escenarios deportivos.

Aclaró que la única ciudad que no lanzó una licitación fue Sao Paulo, posible sede del partido inaugural del Mundial, debido a que el estadio en la mayor metrópoli del país será construido por la iniciativa privada.

Agregó que la estatal Empresa de Infraestructura Aeroportuaria, responsable de la administración de las terminales aéreas, "está en plena ejecución de su programa de inversiones para ampliar la capacidad de los aeropuertos y mejorar los servicios privados".

Según reconoce la propia Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), además de los estadios, los mayores atrasos y preocupaciones son precisamente los aeropuertos, que no tendrían en este momento capacidad para recibir a los millones de visitantes esperados.

Rousseff dijo que su gobierno invertirá 5.500 millones de reales (unos 3.480 millones de dólares) en la ampliación y en la reforma de los aeropuertos.

"Esas obras serían necesarias incluso sin Mundial y Juegos Olímpicos debido a que aumentó mucho el movimiento en los aeropuertos por la elevación de la renta de los brasileños", afirmó.

Agregó que su Gobierno también autorizó la concesión a empresas privadas de las obras o la administración de algunos aeropuertos como el internacional de Sao Paulo y el de Brasilia.

Según la mandataria, el Gobierno también está estudiando el mejor modelo para administrar los aeropuertos de Río de Janeiro y Belo Horizonte.

"Para coordinar todo ese trabajo creamos la Secretaría Nacional de Aviación Civil, con estatus de Ministerio. Con estas y varias otras medidas estoy segura de que realizaremos un gran Mundial y unos grandes Juegos Olímpicos", concluyó la presidenta.

La Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA) ya advirtió de que, a tres años exactos del partido inaugural del Mundial de 2014, Brasil corre contrarreloj para ejecutar las obras, que avanzan a ritmo lento y con presupuestos muy superiores a los inicialmente previstos.

Hasta ahora se ha terminado el 7,5 por ciento de las obras, según un reciente reportaje de la revista Veja que, de forma provocadora, calculó que al ritmo de trabajo actual, Brasil solo conseguirá terminar los estadios en 2038.

El diputado y exfutbolista Romario alertó la semana pasada en el Congreso de que el precio de los estadios se multiplicó por cuatro, desde 1.100 millones de dólares en 2007 a los 4.420 millones que se calculan ahora.

De acuerdo con un informe publicado hoy por el portal de noticias G1, tras completarse dos años de la definición de las ciudades que organizarán partidos del Mundial, la mayoría de las obras de infraestructura para mejorar el transporte en las sedes aún no salió del papel.

El portal citó un comunicado en el que el propio Ministerio de las Ciudades reconoce que, aunque todo está dentro del cronograma, el "70 por ciento de las obras (de transporte) está en fase de conclusión de los proyectos y en proceso de licitación".