Un exdiplomático sirio que trabajó bajo las órdenes de distintos secretarios generales de la ONU pidió al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, que Rusia cambie de actitud y permita que el Consejo de Seguridad apruebe una resolución de condena a la represión que se vive en el país árabe.

Samir Shishakli, recientemente retirado tras trabajar desde 1979 para cuatro secretarios generales del organismo, distribuyó hoy en Nueva York la carta que escribió a Lavrov, en la que muestra su frustración ante el bloqueo que ejerce Rusia en el Consejo sobre la resolución presentada por los países europeos contra Damasco.

"Cada vez que (Rusia) abre la boca, el régimen sirio se siente más envalentonado. Cada vez que dice algo sobre Siria, más sirios son torturados y asesinados", asegura Shishakli al ministro ruso, al que responsabiliza del "boicot" que realiza la delegación rusa ante la ONU contra la resolución de condena a la violencia en Siria.

El sirio pide a Lavrov que Moscú deje caer "el muro de la guerra fría que ha vuelto a levantar en el Consejo de Seguridad" y proporcione vía libre al proyecto de resolución presentado por los países de la Unión Europea (UE) que se sientan en el máximo órgano internacional de seguridad.

"Todo lo que los sirios quieren de sus 'amigos' rusos es que se mantengan en silencio: Absténgase y permitan al Consejo de Seguridad que condene una de las mayores atrocidades de este siglo, cometida por uno de los últimos regímenes de estilo soviético que quedan en el mundo", asegura Shishakli.

El exdiplomático recuerda al ministro de Exteriores que el pueblo sirio pide ahora "los mismos derechos y libertades que ustedes reclamaron en los noventa", y le asegura que el régimen sirio "acabará cayendo más temprano que tarde", por lo que le recomienda que Rusia se sitúe "del lado de la historia"

"La sangre siria, derramada hoy con el consentimiento de Rusia, no podrá recuperarse, ni tampoco será olvidada", concluye la carta enviada por Shishakli, quien recuerda con frustración la época en que el pueblo sirio creía que los rusos eran sus aliados.

La carta del exdiplomático sirio se produce mientras en el Consejo de Seguridad sigue estancado un proyecto de resolución de condena a la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad sirias contra la población civil, que intentan sacar adelante los países europeos presentes en el órgano apoyados por Estados Unidos.

El punto muerto en que se encuentra la propuesta se debe al rechazo de Rusia y China, miembros con derecho a veto en el Consejo, y también de otros miembros temporales del máximo órgano ejecutivo de la ONU, como Brasil, Sudáfrica e India, que son reticentes a involucrarse en un nuevo conflicto tras Libia.

Francia, principal valedora junto al Reino Unido de un texto que condena sin tapujos la violencia del régimen de Bachar al Asad, pero que no propone la instauración de sanciones contra Damasco, ha reconocido que no provocará la votación del proyecto de resolución sin estar seguro de contar con una mayoría suficiente a su favor.

Así lo recordó hoy el ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, quien en la Asamblea Nacional reconoció que los esfuerzos diplomáticos se centran ahora en convencer a Brasil, Sudáfrica e India para que respalden el proyecto y que éste cuente con los suficientes apoyos para que Rusia y China estudien la posibilidad de simplemente abstenerse, como hicieran en el caso de Libia.

La represión del Gobierno sirio ante las protestas de la población en favor de reformas democráticas y económicas en el país ha dejado ya más de 1.200 muertos, mientras que el número de refugiados que se agolpan en los campamentos fronterizos turcos superan ya los 8.500, según los últimos datos disponibles.