La policía localizó los cuerpos desmembrados de dos escoltas del gobernador del estado norteño de Nuevo León, un crimen que se presume pudo haber sido cometido por miembros del crimen organizado que en los últimos años han desatado una espiral de violencia en la zona.

Los cuerpos descuartizados fueron abandonados el miércoles en el cruce de dos avenidas en Guadalupe, en las afueras de la capital estatal Monterrey.

El propio gobernador Rodrigo Medina confirmó a la prensa que las víctimas eran dos de sus escoltas.

"Dos elementos de seguridad gubernamental, asignados a mi seguridad, fueron asesinados... por criminales cobardes", dijo y aseguró que ninguna amenaza de la delincuencia detendrá los esfuerzos de su gobierno por combatirla.

"Ningún mensaje, ninguna amenaza, nos va a detener para lograr un Nuevo León seguro", comentó.

Nuevo León, en el noreste de México, ha visto un repunte de la violencia del narcotráfico que las autoridades han atribuido a una ruptura entre los carteles del Golfo y Los Zetas a finales del 2009.

Los ataques de grupos del narcotráfico a fuerzas policiales en Nuevo León han sido frecuentes en los últimos meses, aunque es el primer ataque directo contra los guardaespaldas del gobernador.

La violencia del crimen organizado ha dejado en todo el país más de 35.000 muertos desde diciembre del 2006, cuando el gobierno federal lanzó una ofensiva contra los carteles de las drogas.

Las autoridades federales han reforzado en los últimos meses la presencia de policías y militares en el noreste, tanto en Nuevo León como en su estado vecino de Tamaulipas, en un intento por revertir la ola de violencia que afecta la zona.