El expresidente de Honduras Manuel Zelaya y seguidores suyos se reunieron ayer y hoy en el norte del país para abordar "la importancia que tiene para el país una Constituyente" y convocaron una asamblea de la resistencia popular el próximo 26 de junio, informó un asesor del exmandatario.

"El expresidente se ha reunido ayer y hoy con miembros del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) para seguir tratando sobre la importancia que tiene para el país una (Asamblea) Constituyente", indicó a Efe Rasel Tomé, asesor de Zelaya, en comunicación telefónica desde Tocoa, departamento de Colón, donde se desarrolló la cita.

El exmandatario hondureño, que desde ayer se encuentra en el sector de Colón, "también anda promoviendo lo que sería un frente amplio político", dentro del FNRP, en el que participen sectores de diferentes ideologías, explicó Tomé, quien agregó que el 26 de junio se celebrará en Tegucigalpa una asamblea del frente de resistencia.

Zelaya fue derrocado el 28 de junio de 2009 y expulsado hacia Costa Rica, cuando promovía una consulta popular, no prevista en las leyes, de cara a una Asamblea Constituyente que supuestamente prolongaría su mandato.

Tras su expulsión de Honduras en junio de 2009, Zelaya regreso al país, donde pasó cuatro meses en la embajada de Brasil, y en enero de 2010, luego de la toma de posesión de Porfirio Lobo como presidente hondureño, llegó a la República Dominicana.

Zelaya retornó finalmente a Honduras el 28 de mayo pasado tras la firma de un acuerdo suscrito con el presidente Lobo, en el marco de una mediación auspiciada por los mandatarios Juan Manuel Santos, de Colombia, y Hugo Chávez, de Venezuela.

Tomé dijo hoy que "la caravana y concentración de hoy en Tocoa ha sido multitudinaria, con miles de hondureños procedentes de diferentes regiones del país".

Añadió que para hoy Zelaya también tiene previsto reunirse con dirigentes del Movimiento Unificado de Campesinos del Aguán (Muca), que exige tierras al Gobierno.

La situación en el sector donde ahora se encuentra Zelaya se ha vuelto muy conflictiva en los últimos dos años por la ocupación de fincas cultivadas de palma africana por centenares de campesinos, quienes en varias ocasiones se han enfrentado con guardias de seguridad privada.

Los enfrentamientos armados han dejado más de una veintena de muertos, entre campesinos y guardias.