Mudarse de Cleveland a Miami trajo un cambio de clima para LeBron James, pero el resultado final fue el mismo: una nueva temporada, su octava en la NBA, sin un campeonato.

Poco después de perder la final el domingo contra los Mavericks de Dallas, James se las tomó con los que lo criticaron a él y al Heat, de quienes dijo que sus vidas seguirán siendo iguales pese a su derrota. Pero la verdad es que la figura de James tampoco llegará por ahora a la estratósfera, donde siempre ha creído que pertenece.

"No hay distracciones que puedan detenerme en mi intento de buscar un campeonato de la NBA", dijo James tras la derrota.

Sin embargo, siempre parece haber algo que le impide ganar ese campeonato.

En 2007, su primera final terminó en una barrida a manos de los Spurs, claramente mejores que sus Cavaliers.

Esta vez, el Heat era el claro favorito, tenía ventaja de localía y llegaba inspirado tras superar a Boston y Chicago en un total de apenas 11 partidos. Pero a la victoria en el primer partido le siguió un colapso al final del segundo y después Dallas ganó cuatro de los últimos cinco encuentros.

"Fue una temporada para el recuerdo, un grupo de jugadores que se juntaron en pos de una meta común y sacrificaron muchas cosas con las que estaban cómodos", dijo el entrenador del Heat, Erik Spoelstra. "Fue un grupo trabajador que vino a entrenar cada día para intentar perseguir ese sueño. Se produce un vacío cuando no logras tu meta".

"No hay nada que podamos decir ahora mismo que elimine ese dolor", agregó. "Quizás se trate simplemente de un ritual de crecimiento antes que podamos avanzar y dar el próximo paso".

James dijo que pasará el receso veraniego mejorando su juego. Lo mismo prometió Dwayne Wade, el otro líder de la escuadra. El Heat buscará mejorar su plantel con un base, un pivote, mejores suplentes... o todas esas opciones juntas. Cuando vuelva a comenzar la temporada — con o sin cierre patronal_, Miami enfrentará la misma disyuntiva: ganar todo o fracasar.

"Cuanto más tiempo tengamos para pensarlo y darnos cuenta de lo cerca que estuvimos, nos arderá por dentro como competidores que somos", dijo Wade.

"Al final, nos llevará a volver a esta etapa", agregó. "Así que entendemos que nuestra meta es ganar el campeonato. No pudimos lograrlo el primer año, pero éste no es el final del Heat de Miami. Lo usaremos como motivación y volveremos a intentarlo".

Más allá de su actitud desafiante, James falló donde más importaba. En las finales, fue el tercer anotador de Miami, con 17,8 puntos por partido, detrás de Wade y Chris Bosh. Anotó un total de 18 puntos en la suma de los períodos finales de los seis partidos. El domingo, en los minutos finales, los simpatizantes le rogaban que atacara más, en particular en un momento en que pasaba la pelota ni bien le llegaba a las manos.

"Creo que gran parte de las críticas han sido injustas", dijo su compañero Udonis Haslem. "Es un gran jugador, la gente buscaba atacarlo desde el momento en que llegó a Miami... Más allá de lo que digan, no le pueden negar que es el mejor jugador de la NBA, por lejos".

"La gente que se queja lo sabe, simplemente no quieren decirlo, así que buscan cosas que criticarle", agregó. "El es el mejor de la NBA y todos los que lo critican lo quisieran tener en su equipo".

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Tim Reynolds está en Twitter como @ByTimReynolds